Los choferes de Uber en Madryn van al Concejo: la ordenanza que los deja con la soga al cuello
Pamela Pavez maneja Uber en Madryn y fue una de las que se sentó frente al Concejo Deliberante. Lo que le pidieron para seguir trabajando la dejó sin respuestas.
Los conductores de Uber en Puerto Madryn siguen de cerca el debate por la nueva ordenanza que regulará el servicio en la ciudad. La norma, que ya pasó por el Concejo Deliberante, impone una antigüedad máxima de 10 años para los vehículos, un requisito que complica a muchos de los que hoy trabajan con la aplicación.
Así lo explicó la chofer Pamela Pavez en diálogo con la emisora LU17. Según detalló, la plataforma permite registrar autos bastante más antiguos, por lo que la exigencia municipal dejaría afuera a una porción de los conductores que hoy usan la app como fuente de ingresos.
El otro punto que genera ruido es el certificado de libre deuda municipal que pide la ordenanza. La implementación es incierta y los trabajadores no saben si el documento alcanza solo a las deudas del vehículo o a todos los impuestos. Ese detalle podría convertirse en un obstáculo insalvable para quienes viven exclusivamente del volante y priorizan el pago de servicios básicos antes que las tasas municipales.
Una sesión tensa y un reclamo concreto
Pavez describió como «bastante tensa» la sesión en la que los choferes se hicieron escuchar. Allí reclamaron su derecho a trabajar de manera legal y a no quedar atrapados por requisitos que no pueden cumplir.
«Fuimos como conductores a reclamar lo que nos corresponde, que es poder trabajar tranquilos, bajo la norma», afirmó, y remarcó que los usuarios también deberían poder elegir libremente en qué transporte moverse.
No todo es rechazo: hay puntos de la normativa que los choferes comparten. La obligatoriedad de contar con carnet profesional y de presentar un certificado de antecedentes penales no les genera conflicto. De hecho, la propia aplicación ya exige ese último documento al momento de registrarse, por lo que no representa un cambio para ellos.
El debate de fondo sigue abierto: mientras el Concejo avanza con la letra chica, los conductores esperan que la ordenanza no les cierre la puerta al trabajo que ya vienen realizando.