La UTA frenó los micros de dos empresas y el conflicto sumó un capítulo que nadie esperaba: un chofer despedido por haberse plegado a la medida anterior. Las actas firmadas están sobre la mesa, pero la plata no aparece.
Los micros de Líneas GM SRL y La Rubí SRL no salieron a la calle este viernes. La Unión Tranviarios Automotor (UTA), seccional Catamarca-La Rioja, lanzó un paro total de actividades por 24 horas y los choferes no se presentaron en sus puestos de trabajo desde las 00.
El motivo: el pago de diferencias salariales de agosto y septiembre de 2026 que sigue sin resolverse.
La medida fue comunicada formalmente al Ministerio de Educación y Trabajo de Catamarca, a cargo de Verónica Soria. Desde el sindicato sostienen que los plazos para abonar esas diferencias ya vencieron y que la situación golpea el bolsillo de los trabajadores y les complica cumplir con sus obligaciones.
Actas firmadas y plata que no aparece
Según UTA, las empresas desconocen las diferencias reclamadas aun cuando existen actas acuerdo firmadas por los propios empresarios. Esa documentación, aseguran desde el gremio, quedó adjuntada en la presentación que hicieron ante las autoridades laborales.
La nueva huelga llegó después de la que ya habían realizado los días 22 y 23 de octubre, cuando tampoco hubo respuestas a los reclamos salariales.
El despido que encendió la mecha
Al conflicto por la plata se le sumó una denuncia contra Líneas GM SRL por el despido de un chofer que, según la versión sindical, fue desafectado después de adherirse al paro de la semana pasada.
UTA calificó la decisión como arbitraria y sin justa causa, y pidió que las autoridades laborales intervengan para que el trabajador vuelva a su puesto de inmediato.
Además, el sindicato denunció que durante la medida de fuerza anterior la empresa habría repartido dobles turnos entre algunos trabajadores para sostener el servicio y evitar que se cortara. Por esa maniobra formalizaron una denuncia y cuestionaron la modalidad que implementó la firma.
El conflicto sigue abierto: por un lado el cumplimiento de los acuerdos salariales y, por el otro, la situación del chofer que quedó en la calle.