Los cazaban con apostaderos de piedra y armas de fuego: la Justicia fue por la ruta del vellón
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Los cazaban con apostaderos de piedra y armas de fuego: la Justicia fue por la ruta del vellón

Los pobladores de la Puna fueron los primeros en notar que las vicuñas desaparecían y que los destacamentos no alcanzaban a cubrir el territorio. Lo que encontraron después en el campo fue peor: restos de animales fusilados y una trama que llega hasta las ferias.

La fiscalía especializada en medio ambiente puso la lupa sobre una red que se dedica a faenar fauna silvestre protegida en la Puna jujeña y a colocar después el vellón de vicuña en circuitos informales. La cifra que manejan los investigadores ya es escalofriante: 350 animales muertos, y no descartan que haya más.

El objetivo de las actuaciones es desarmar la cadena completa, desde el que aprieta el gatillo hasta el que compra la fibra en una feria o la cruza a otro país.

Cómo operaban

Según las primeras averiguaciones judiciales, los furtivos se apostaban detrás de pircas de piedra y disparaban con armas de fuego contra los animales. Después de matarlos, les sacaban el cuero y la fibra, y dejaban los restos tirados en pleno territorio puneño.

El negocio que hay detrás explica la brutalidad. La rentabilidad de la materia prima es altísima: cada vellón se vende en una primera transacción a unos 150 dólares, pero en prendas terminadas el valor se multiplica varias veces.

Los pasos que ordenó la Justicia

Con ese panorama, el juzgado dispuso una serie de medidas para tratar de llegar a los eslabones más altos de la cadena. Una de ellas es determinar de dónde salen las municiones que usan los cazadores.

También se ordenó rastrear publicaciones en plataformas digitales, donde suele ofrecerse la fibra, e inspeccionar puntos de venta informales en ferias de la región y en el país vecino. La sospecha es que parte del producto sale por la frontera.

El alerta que vino desde las comunidades

Fueron los propios pobladores de las comunidades originarias de las zonas limítrofes los que encendieron la alarma. Advirtieron una caída drástica de la población de vicuñas y, además, señalaron que los destacamentos no tienen movilidad suficiente para patrullar el territorio.

En los últimos días se pusieron en marcha recorridos conjuntos entre vecinos, fuerzas de seguridad y organismos técnicos. El objetivo es revisar las áreas donde aparecieron la mayor cantidad de animales masacrados.

Qué dice la ley

La normativa vigente es clara: la caza de vicuñas está terminantemente prohibida. El único aprovechamiento permitido es la esquila de ejemplares vivos, un sistema sustentable que no implica matar al animal.

En la zona ya existe un antecedente: hubo una sentencia condenatoria por hechos similares, lo que marca que la Justicia ya intervino antes por este tipo de delitos.

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