Los cables secretos de EE.UU. que anticiparon la derrota en Malvinas antes de la rendición
Documentos desclasificados de la embajada de EE.UU. revelan cómo anticiparon la derrota argentina en Malvinas horas antes de la rendición. ¿Qué más decían los cables secretos?
Mientras la guerra en Malvinas se acercaba a su fin aquel 14 de junio de 1982, la embajada de Estados Unidos en Buenos Aires trazó un perfil descarnado del conflicto. Documentos desclasificados revelan cómo anticiparon la derrota argentina horas antes de la rendición.
El embajador Harry Schlaudeman, a cargo de la sede diplomática desde 1980, reportaba al secretario de Estado Alexander Haig. En cuatro cables, fechados entre el 13 y el 16 de junio, describió el panorama bélico, político y social con detalles inéditos.
¿Qué decían los cables?
El primer informe, enviado a las 14:30 del 14 de junio, incluía una revelación clave: el establecimiento de una “zona neutral para civiles y heridos” cerca de Puerto Argentino. El documento señalaba que “los argentinos reconocen ahora que probablemente sea sólo una cuestión de tiempo antes de ser derrotados”.
En otro cable del 13 de junio, Schlaudeman usó el clima gris de Buenos Aires y el fútbol para trazar una parábola: “Esta mañana es fría y gris… Hay poco bueno en los informes de batalla… Argentina contra Bélgica a las 3:00… Así parece ser la forma en que este país mira hoy su cruel guerra”.
El informe del 14 de junio también detalló que el gobierno argentino aceptó crear una zona neutral de dos manzanas en Puerto Stanley, tras gestiones de la Cruz Roja iniciadas el 11 de junio. Luego abordó la visita del papa Juan Pablo II, quien pidió por la paz en una misa en Palermo. La embajada consideró que el mensaje papal “fue cristalino” y que la junta militar lo entendió, aunque la prensa lo ignoró.
Schlaudeman también analizó el supuesto rédito político de Galtieri: “Recibió a Juan Pablo II, se reunió con él dos veces, recibió la comunión… Hay pocas dudas de que la visita aportó dividendos políticos al presidente”. Sin embargo, tres días después Galtieri fue barrido del poder.
El cese del fuego y la rendición
A las 23:30 del 14 de junio, Haig informó que un cese del fuego efectivo había entrado en vigor alrededor de Port Stanley. Thatcher confirmó que el comandante argentino discutía la rendición. “Los argentinos están enarbolando banderas blancas sobre Stanley”, decía el cable.
Al mediodía del 15 de junio, la embajada transmitió la versión argentina, ambigua y carente de datos precisos. El comunicado 165 del Estado Mayor Conjunto solo mencionaba “condiciones de cese el juego y retiro de fuerzas”. Schlaudeman también reportó que la agencia DyN había difundido condiciones británicas: cese del fuego, retención de prisioneros, pago de reparaciones (se rumoreaban 2.500 millones de dólares) y restablecimiento de la administración británica. Fuentes militares calificaron la propuesta de “inaceptable”.
La batalla política en Buenos Aires
El cuarto documento, del 15 de junio, describió la parálisis del gobierno. “El GOA ha estado evadiendo respuestas todo el día. Nadie ha pronunciado una palabra sobre la derrota”, señaló. Mientras, entre 400 y 500 manifestantes protestaban frente a la Casa Rosada, algunos pidiendo la renuncia de Galtieri. La embajada detectó “disensos” en las Fuerzas Armadas y un “silencio sobrecogedor” en los pasillos oficiales.
Esa noche, Galtieri habló sin dar detalles: “El combate de Puerto Argentino ha terminado”. La multitud fue reprimida con palos, gases y balas de goma. La embajada reportó el 16 de junio: “Cualquiera que confiara en el juicio de Galtieri debe tener ahora serias dudas”.
Los cables de Schlaudeman, llenos de ironía y crudeza, anticiparon con precisión el desenlace de una guerra que cambió la historia argentina.