Los bines de madera tienen los días contados en el Alto Valle: qué exige el mercado
Economía · Río Negro

Los bines de madera tienen los días contados en el Alto Valle: qué exige el mercado

Los mercados internacionales ya no aceptan cualquier envase y el productor argentino no quiere inmovilizar capital: por qué una multinacional apuesta a que el Alto Valle cambie los bines de madera por plástico.

Una empresa internacional que alquila envases plásticos para el campo desembarcó en el Alto Valle con una apuesta fuerte: que los productores de fruta de pepita dejen de comprar bines de madera y empiecen a alquilarlos. Se trata de Palogix International, que ya opera en doce países y que este año sumó a la Argentina a su mapa de negocios.

La firma no fabrica los envases. Compra bines plásticos a los principales fabricantes del mundo y los pone a disposición de la cadena frutícola mediante un sistema de alquiler y pooling. Gastón Techeira, gerente de Operaciones para Argentina y Uruguay, explicó a Río Negro Rural cómo funciona el modelo y por qué, según su visión, la transición hacia el plástico dejó de ser una opción.

De Sudáfrica al Alto Valle

Palogix nació en 2004 en Sudáfrica para atender a la industria citrícola y creció al calor del éxito de su sistema. Hoy tiene su sede central en California, Estados Unidos, y operaciones consolidadas en España, Chile, México, Australia, Nueva Zelanda, India, Italia, Perú y Uruguay, entre otros mercados.

En Chile llevan más de una década trabajando con depósitos estratégicos y un volumen masivo de bines plásticos, acompañando a la industria exportadora de cerezas, manzanas y palta. En el Alto Valle, en cambio, el desembarco es reciente y se apoya en alianzas con operadores logísticos y bases de depósito en Neuquén y Río Negro, lo que les permite tener inventario local y entregas aceitadas.

Por qué eligen la región

«El Alto Valle es el corazón productivo de la fruta de pepita en Argentina y posee un enorme potencial exportador e industrial», sostuvo Techeira. Según el ejecutivo, el modelo de comprar y mantener bines propios ya no responde a las exigencias de eficiencia y calidad que piden productores y empacadores.

El plástico ya tiene presencia entre varios productores de la zona, pero el porcentaje sigue siendo bajo frente al inventario total, donde la madera todavía manda con amplitud.

Qué exige el mercado internacional

La llegada de la firma coincide con una expansión corporativa que abarca Argentina, Uruguay y Brasil. Pero hay otro factor que, según Techeira, empuja el cambio: los mercados internacionales piden estándares de inocuidad y calidad como Global GAP y FDA. «Hacen imperativa la transición hacia el plástico», afirmó.

A eso se suma la búsqueda de alternativas financieras por parte del productor argentino, que quiere evitar inmovilizar capital. El alquiler llega, según el gerente, en el momento justo.

Pagar solo por la temporada

La ventaja financiera es, para la empresa, el argumento central. El alquiler elimina el CapEx, es decir, el gasto de capital: el productor o la industria paga únicamente por el uso del envase durante la temporada. Así se evita inmovilizar grandes sumas durante los meses de inactividad del bin y se borran de la ecuación los costos ocultos de mantenimiento y la depreciación del activo.

En el Alto Valle ofrecen dos medidas de bines plásticos: 1,22 x 1,22 metros y 1,00 x 1,20 metros. El objetivo es resolver la escasez de envases en los picos de cosecha, aliviar la carga operativa del productor y garantizar que la fruta llegue en condiciones óptimas a la planta de empaque.

A quiénes apuntan

El servicio está pensado para toda la cadena de valor: productores frutícolas independientes, empacadores, empresas exportadoras y las industrias de jugos y concentrados de la región.

Plástico contra madera: cuatro razones

Techeira enumeró los motivos por los que defiende el cambio de material:

Inocuidad. El plástico no retiene humedad, bacterias ni hongos, lo que permite cumplir con las normativas internacionales.

Calidad de la fruta. Los bordes redondeados y lisos eliminan el daño que causan astillas o clavos y reducen drásticamente el porcentaje de descarte.

Tara constante. A diferencia de la madera, que cambia de peso al mojarse o al ser reparada, el plástico pesa siempre lo mismo en la báscula.

Vida útil y sustentabilidad. Son 100% reciclables y duran considerablemente más.

Cuánto cuesta

Las tarifas se diseñan a medida de cada operación y dependen del volumen requerido, el tiempo de uso —solo temporada o meses de cámara de frío— y la rotación del envase. La empresa remarca que, en términos financieros, el alquiler representa apenas una fracción del costo de comprar un bin nuevo, con rápido retorno de inversión y alivio inmediato del flujo de caja.

Siguiente nota Sociedad · Río Negro

Río Negro reglamentó la ley de farmacias: la receta que servirá seis veces y el envío que llega a tu puerta

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local