Los audios que Nanci Godoy mandó antes de desaparecer: el pedido que hizo y nadie respondió
Nanci Godoy mandó cuatro audios a su nuera antes de desaparecer. En ellos contaba la situación de la escuela donde trabajaba y un reclamo que hizo por agua. Nadie respondió como esperaba.
La desaparición de Estela Nanci Godoy en Corrientes sigue sin respuestas y la investigación sumó un nuevo detenido: ya son tres las personas arrestadas. Pero lo que se conoció en las últimas horas son los últimos mensajes de voz que la docente envió antes de que se le perdiera el rastro, y que quedaron incorporados al expediente.
Se trata de cuatro audios de WhatsApp que Godoy le mandó a su nuera, Alejandra. En ellos se la escucha tranquila, contando detalles de su jornada en la escuela 626, ubicada en el paraje El Malezal, en la ciudad correntina de Esquina, donde cumplía una suplencia como directora.
El reclamo por el agua y la bomba que nunca funcionó
El primer audio arranca con un saludo y enseguida va al problema que la tenía ocupada: la falta de agua en el establecimiento. Godoy le cuenta a su nuera que le escribió al área de mantenimiento de Corrientes y que le pidieron fotos y videos como respaldo.
“Yo estoy acá, en la estancia. Le escribí al de Corrientes por el agua, ¿viste? Y me dijo que le pasara fotos. Imaginate, le pasé el video de cómo yo encontré la escuela y cómo hoy estoy con alumnos, pero no tengo agua, nada”, relata la docente.
En el mensaje también describe la situación edilicia: techos en mal estado, presencia de murciélagos y la ausencia total de una bomba que, desde Corrientes, daban por hecha. “Pensaba que estaba la bomba. ‘No, acá no hay nada. Intentaron hace muchos años; se ve que quedó todo ahí, en el intento‘, le dije yo”, cuenta Godoy sobre el diálogo con el encargado de mantenimiento.
La docente incluso advierte que debía andar pidiendo agua a los vecinos y que no quería incomodarlos. “Le dije que tengo que andar buscando a un vecino y que también no es para andar molestando”, señala.
La respuesta de la nuera y la mención a la ministra
En el intercambio, Alejandra le responde con alegría por el inicio de la suplencia y le comenta que el ministro de Educación había estado en la zona. Godoy corrige el dato: se trataba de la ministra Ana Miño, y ella ya lo sabía.
Después, la docente cuenta una historia que le llegó de una colega: en otra escuela cercana, a un director le reclamaron por el mismo problema de la bomba y un hombre identificado como Chudel habría ido a intervenirla, pero la dejó a medias. “Le puso unos palos en la bomba y lo dejó ahí. Nunca más apareció”, relata Godoy.
La docente contaba todo esto mientras esperaba que la fueran a buscar para viajar a Corrientes. Con tono resignado, pero sin perder la calma, repetía que esperaba que los videos sirvieran para que alguien interviniera. “Se cae de espaldas, más o menos, pero bueno. Y le pasé la parte limpia también, como está ahora. Así que bueno. Espero que sirva de algo y hagan”, cierra en uno de los audios.
Tres detenidos y una causa que crece
Mientras la búsqueda de Godoy continúa, la Justicia avanza con las detenciones. El primer arrestado fue el peón rural Ernesto Ezequiel Bordón, imputado por falso testimonio. Había sido señalado por el hijo de la docente porque abandonó su trabajo de manera intempestiva justo cuando la mujer desapareció.
Tras su detención, Bordón declaró ante la policía que la maestra había sido asesinada por otros peones. Sin embargo, luego se desdijo y su abogado sostuvo que esa primera versión fue producto de presuntos apremios a los que habría sido sometido por los efectivos.
En las últimas horas se sumaron dos detenciones más: Rosa Leguizamón y Nahuel Rojas, una pareja de puesteros que vive a pocos metros de la escuela 626. Están acusados de encubrimiento agravado. La detención se concretó después de que los investigadores encontraran contradicciones entre las circunstancias en las que la pareja dijo haber visto a la maestra y lo que declararon sobre los días en que supuestamente estuvo en el establecimiento.
Los audios de Godoy, que muestran la precariedad del lugar donde trabajaba y su esfuerzo por conseguir respuestas, se convirtieron en una pieza clave del expediente mientras la causa sigue sin arrojar certezas sobre su paradero.