Los 50 años de sacerdocio de Puiggari y Quijano: el vínculo con el caso que marcó a la Iglesia de Paraná
El Seminario de Paraná se prepara para los 50 años de ordenación de Puiggari y Quijano, dos nombres ligados al caso Ilarraz. La Justicia aún no resolvió la situación del cura condenado y las víctimas siguen esperando respuestas.
El Seminario Nuestra Señora del Cenáculo de Paraná se prepara para una celebración especial: el medio siglo de ordenación sacerdotal de dos figuras clave de la Iglesia entrerriana, el arzobispo emérito Juan Alberto Puiggari y el canciller de la curia, Hernán Quijano Guesalaga. El acto será el 21 de noviembre a las 11 en la capilla del Seminario, seguido de un almuerzo para el que ya se pusieron a la venta las tarjetas.
La conmemoración llega en un momento particular para la diócesis, ya que ambos sacerdotes tuvieron un rol destacado en la estructura del Seminario durante los años en que se produjeron los abusos del cura Justo José Ilarraz, un caso que sacudió a la Iglesia local y que aún resuena en la Justicia.
Una vida dedicada al sacerdocio
Puiggari nació en Buenos Aires el 21 de noviembre de 1949. Cursó sus estudios primarios y secundarios en el colegio San Pablo de la capital federal, donde se recibió de bachiller en 1967. Luego completó la carrera de Filosofía en la Universidad Católica Argentina (1968-1973) y realizó estudios teológicos en el Seminario Arquidiocesano de Paraná (1973-1976). Fue ordenado sacerdote por monseñor Adolfo Servando Tortolo el 13 de noviembre de 1976.
Su carrera eclesiástica lo llevó a ser obispo auxiliar de Paraná y, en 2003, obispo de Mar del Plata. En 2010, el papa Benedicto XVI lo nombró arzobispo de Paraná, asumiendo en marzo de 2011. Su llegada significó el fin del período de transición que había marcado el gobierno de Mario Maulión, quien a su vez había sucedido a Estanislao Karlic, un teólogo de vasta trayectoria que presidió la Conferencia Episcopal durante dos períodos consecutivos (1996-2002) y fue uno de los redactores del Catecismo. Maulión falleció; Karlic cumplió 99 años en febrero pasado.
El peso del caso Ilarraz
El escándalo de los abusos de Ilarraz estalló en 2012, un año después de la asunción de Puiggari. Ilarraz fue condenado en 2018 a 25 años de cárcel, fallo refrendado por la Cámara de Casación Penal. El juez Alejandro Cánepa reprochó duramente el encubrimiento de la Iglesia: «las víctimas vivieron una verdadera defraudación de su confianza y de sus expectativas, por parte de las autoridades del Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, adonde habían ido a formarse para el sacerdocio, y también de la Iglesia, al verse desprotegidos de los abusos de Ilarraz», sostuvo en su voto.
El magistrado agregó que no era cierto que las víctimas no hubieran denunciado a tiempo, sino que «aquellas ante quienes lo hicieron o quienes pudieron tomar conocimiento de tales situaciones, se preocuparon por mantenerlas en secreto, reserva y sigilo, lo que llevó a que tales hechos nunca salieran a la luz, nunca traspasen la órbita burocrática de la Iglesia Católica local, y no llegaran a oídos de la Justicia, o de cualquier autoridad administrativa estatal y/o educacional, o incluso de los propios padres de las víctimas».
Ilarraz se encuentra con arresto domiciliario mientras la Corte Suprema de Justicia de la Nación debe resolver un planteo de prescripción. En el juicio, Puiggari declaró que tomó conocimiento de los abusos «entre fines de 1994 y comienzos de 1995», y negó haberse enterado antes.
El rol de Quijano en el entramado del Seminario
Quijano Guesalaga fue contemporáneo de Ilarraz y formó parte del equipo de superiores del Seminario. En la estructura jerárquica de la época, el rector era Luis Alberto Jacob; por debajo, como directores espirituales, estaban el fallecido Andrés Emilio Senger y el entonces arzobispo Puiggari; y como prefecto de estudios figuraba el actual canciller de la Curia, Hernán Quijano Guesalaga. En un nivel inferior se desempeñaban César Raúl Molaro como responsable de Teología, y Silvio Fariña Vaccarezza como prefecto de disciplina del curso propedéutico, quien además fue designado oficial de justicia y encargado de la investigación diocesana que en 1995 encomendó Karlic tras escuchar a las víctimas.
Cuando el caso tomó estado público en 2012, Quijano se convirtió en un férreo defensor de Puiggari y en una voz del ala más dura del clero. Llegó a publicar en su muro de Facebook que los medios mentían sobre lo ocurrido en el Seminario. «Los medios locales no dicen toda la verdad y están llevan (do adelante) un juicio mediático. Confío en la Justicia, no en los medios», escribió el 6 de noviembre de 2012. Sin embargo, cuando supo de la repercusión que había tenido su frase, la borró de inmediato. Nunca aclaró por qué ni en qué aspectos los medios mentían.
Maulioni se enteró de los abusos por una carta que presentó un grupo de curas en 2010. Quijano también supo ese año de los hechos. Según declaró en la etapa de instrucción el cura Leonardo Tovar, firmante de aquella carta, Quijano tuvo una actitud reprochable con él: «Quijano era el secretario del consejo presbiteral de Maulión, y fue quien redactó el acta con la respuesta de Maulión a aquella carta que presentamos. Después de la reunión del consejo presbiteral en la que Maulión nos informa de todo lo que había pasado con el caso Ilarraz, Quijano me salió al cruce cuando bajé a la Librería del Arzobispado. Me puso en un rincón, y me dijo: 'Terminala con Ilarraz. Eso ya pasó. En todo caso, el único responsable es Karlic. Puiggari no tiene nada que ver'». Tovar interpretó ese episodio como una «apretada».
La celebración del cincuentenario sacerdotal de Puiggari y Quijano se realizará, entonces, sobre un trasfondo de preguntas abiertas y de un pasado que la Justicia todavía no terminó de cerrar.