Los 180 héroes invisibles que sostuvieron los Juegos Suramericanos y de los que casi nadie habló

Un director médico tomó una decisión clave antes de que empezaran los Juegos Suramericanos. Lo que armó con 180 profesionales de la salud en las canchas...

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Los 180 héroes invisibles que sostuvieron los Juegos Suramericanos y de los que casi nadie habló
Los 180 héroes invisibles que sostuvieron los Juegos Suramericanos y de los que casi nadie habló

Detrás de cada medalla, de cada récord y de cada competencia en los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 hubo un operativo sanitario silencioso que sostuvo el evento de principio a fin. El Hospital Italiano Rosario fue una de las piezas clave de ese dispositivo: desplegó a 180 profesionales de la salud y asumió la atención médica de los atletas en distintas sedes.

La cobertura no se improvisó. Requirió meses de planificación y un despliegue simultáneo en múltiples escenarios deportivos, con disciplinas, horarios y necesidades muy distintas entre sí. A eso se sumó la atención durante las 24 horas en la Villa Olímpica.

Más que tener recursos, coordinarlos

Ignacio Moreno, director médico y jefe del Servicio de Cirugía General del Hospital, explicó que el verdadero desafío no pasó por conseguir los recursos, sino por hacerlos funcionar en conjunto.

"En un operativo de estas características no alcanza con tener profesionales disponibles: hay que lograr que las personas, los recursos, la información y los circuitos de respuesta estén coordinados. Esa coordinación fue, además de uno de los principales desafíos, uno de los aprendizajes que dejó la experiencia", señaló Moreno.

El Hospital integró un dispositivo más amplio, coordinado por el Departamento de Gestión Integral de Salud del Ministerio de Salud de la Provincia de Santa Fe, que articuló al sistema público, al privado y a los servicios de emergencias. Cada institución aportó lo suyo: al Italiano le tocó la atención médica de los atletas.

Esa organización permitió establecer circuitos, ordenar los niveles de respuesta y derivar los casos que requerían mayor complejidad desde el lugar de competencia hacia otros niveles del sistema.

Resolver en el lugar o derivar: la decisión en segundos

Durante los Juegos hubo demandas de distinta complejidad. Algunas consultas se resolvieron en los propios escenarios deportivos; otras exigieron evaluaciones más profundas o la activación de los circuitos de derivación previstos.

"Trabajar en un acontecimiento deportivo de estas características implicó evaluar, decidir y actuar con rapidez, muchas veces fuera del entorno asistencial habitual y en escenarios muy diferentes entre sí. Esto exigió capacidad clínica, pero también comunicación, coordinación y precisión en la toma de decisiones", precisó Moreno.

Más allá del volumen de atenciones, el punto central fue haber sostenido la cobertura durante todo el desarrollo de los Juegos y responder de manera articulada frente a cada necesidad que apareció.

El factor humano, lo que no se ve

La participación del Hospital significó sacar su capacidad asistencial fuera de las paredes y poner recursos, tecnología y profesionales al servicio del dispositivo sanitario. Pero, según Moreno, lo más valioso fue otra cosa.

"Permitió mostrar algo que para nosotros es muy importante: detrás de los recursos, de la tecnología y de la infraestructura hay personas. Médicos, enfermeros, kinesiólogos, coordinadores, administrativos y muchos otros colaboradores que asumieron esta responsabilidad con un enorme compromiso", dijo el director.

Sobre la articulación con los distintos actores del sistema de salud, Moreno agregó: "Creo que ese trabajo conjunto fue uno de los grandes valores de la experiencia: demostrar que la capacidad de respuesta no depende solamente de los recursos de cada institución, sino de cómo logramos integrarlos y coordinarlos como sistema".

Un antecedente que allanó el camino

El Hospital Italiano Rosario ya había tenido un ensayo general: los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento (JADAR), realizados en septiembre de 2025 en Rosario, Santa Fe y Rafaela. Aquella experiencia fue la primera incursión en una competencia deportiva de gran escala y sirvió como base para el desafío que representaron los Suramericanos.

Como balance final, Moreno destacó: "Los Juegos terminaron, pero los aprendizajes, los vínculos construidos y las capacidades desarrolladas quedan en el Hospital. Y probablemente ese sea el legado más importante: haber transformado estas experiencias en un expertise institucional que nos prepara para lo que viene".

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