Lolo Miranda confesó que pensó en suicidarse: “Mi hijo y la iglesia me salvaron”
El exvolante de Racing reveló que tocó fondo tras una lesión: depresión, adicciones y tres intentos de suicidio. ¿Qué lo salvó?
El exvolante de Racing, Leonel “Lolo” Miranda, reveló en una entrevista el infierno que vivió tras una grave lesión de rodilla. Depresión, ataques de pánico y tres intentos de quitarse la vida marcaron su carrera.
A los 32 años, sin club y entrenando solo, Miranda pasó por el ciclo Random de TN y contó su lado más oscuro. Brilló en Racing de Fernando Gago y ganó títulos, pero en noviembre de 2022 una lesión en la rodilla lo dejó fuera de las canchas y destapó una crisis emocional.
“Fue depresión. Diagnosticado por profesionales, por psiquiatras y psicólogos”, confesó sin titubear.
¿Qué pasó cuando se rompió el escudo?
Para Miranda, el fútbol era un escudo que tapaba problemas familiares. Cuando se lesionó, el escudo desapareció. “Ahí sentí que tenía mucho tiempo para pensar. Me di cuenta de que le había arreglado todos los problemas a la mayoría, pero nunca había arreglado un problema mío”, relató.
Lo peor, según él, fue “sentirte muy solo. Ataques de pánico. No querer ir a entrenar por miedo a lo que digan. El día más feo fue el que hablo con la mamá de mi hijo y le dije que toqué fondo, que no podía salir de mi casa, que estaba triste y que había pensado tres veces en quitarme la vida”.
El ex-Racing detalló el desamparo: “Yo veía que todo el mundo era crítica, crítica, crítica. Y nadie se acercaba a preguntarte cómo estás, por qué estás así, qué te pasa”.
La caída en los excesos
La inactividad de un año potenció un espiral autodestructivo: alcohol y drogas. “Un año sin hacer nada te hace sentir inservible. No podés ir a la playa a jugar a la pelota con tu hijo”, explicó. También limpió su entorno: “Se me acercaban 15, 20 o 30 cuando estaba en la cresta de la ola. Ahora no te contesta nadie”.
Giovanni y la Iglesia: la salvación
El punto de inflexión fue su hijo Giovanni, de seis años. “Mi nene me dijo ‘hace mucho no vamos a la iglesia’. Fuimos un domingo y la iglesia era un show, era hermoso. Entré llorando y te alivia de otra energía”, recordó.
Hoy, volcado a la fe evangélica, asegura: “Siento alivio. Entrás acá y somos todos iguales, nadie te juzga. Es un vacío que no te lo llenan ni el alcohol, ni las drogas, ni las mujeres. Nadie, amigo. Es Él”.
Su objetivo es volver a las canchas para que su hijo lo vea jugar. “Mi objetivo hoy es volver, que mi hijo me vea jugar y me vea como su héroe”, dijo.
El podio de su vida
Miranda armó su podio personal: bronce para el título con Racing, plata para el acercamiento a Dios y oro para el nacimiento de su hijo. Con 32 años, una nueva etapa espiritual y proyectos para ayudar a jóvenes futbolistas, Lolo Miranda se prepara para su segunda oportunidad. “Con que me crea el de arriba, ya me siento pleno”, concluyó.
