Lo que reveló una psicóloga sobre el caso de La Bomba Tucumana que nadie esperaba
¿Por qué una psicóloga puso en duda las acusaciones contra la cantante? Los detalles del debate que nadie esperaba.
En un debate que generó revuelo en el programa Ángel Responde de Bondi Live, la psicóloga Celia Antonini explicó las diferencias clave entre la cleptomanía y el robo, a raíz de las antiguas acusaciones que volvieron a involucrar a Gladys “La Bomba Tucumana”. La especialista advirtió que ningún diagnóstico puede realizarse a partir de versiones mediáticas y remarcó que la cleptomanía requiere una evaluación clínica profesional.
La discusión surgió luego de que la periodista Andrea Taboada recordara denuncias difundidas años atrás sobre un presunto episodio ocurrido en un supermercado, donde una supuesta empleada aseguró que la cantante habría sido sorprendida intentando llevarse cosméticos sin abonarlos. Según ese relato, personal de seguridad detectó la situación y le solicitó el pago de los productos.
¿Robo o trastorno?
Durante el programa, Antonini señaló que el robo implica planificación, intención de obtener un beneficio y estrategias para evitar ser descubierto. En contraste, explicó que la cleptomanía es un trastorno del control de los impulsos que lleva a las personas a apropiarse de objetos sin necesidad económica ni utilidad real.
“La persona siente una tensión previa muy fuerte y un impulso difícil de controlar. Por eso suele llevarse cosas que ni siquiera necesita o que tienen poco valor”, sostuvo la especialista.
El tema cobró notoriedad porque las acusaciones que históricamente rodearon a La Bomba Tucumana estuvieron vinculadas a artículos de escaso valor, como maquillajes y esmaltes, según testimonios difundidos en medios de espectáculos.
¿Qué dijo la cantante?
La polémica entre la cantante y Taboada se remonta a 2017, cuando la panelista hizo públicas esas versiones. Desde entonces ambas protagonizaron varios cruces mediáticos. Gladys rechazó reiteradamente las acusaciones, las calificó como falsas y advirtió sobre posibles acciones legales contra quienes las reprodujeran.
Más allá del caso puntual, el debate volvió a poner sobre la mesa la diferencia entre una conducta delictiva y un trastorno psicológico relacionado con el control de los impulsos, una distinción que los especialistas consideran fundamental para evitar conclusiones apresuradas.
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