Lo que pagás de luz, gas y agua ya no está atrasado: el giro que casi nadie vio en tres años

Los aumentos de luz, gas, agua y transporte ya cambiaron de signo: después de años de correr detrás de la inflación, ahora los servicios juegan otro partido. El informe que compara tarifas contra precios deja un dato que muchos hogares van a sentir en la próxima factura, y no es el que esperaban.

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Lo que pagás de luz, gas y agua ya no está atrasado: el giro que casi nadie vio en tres años
Lo que pagás de luz, gas y agua ya no está atrasado: el giro que casi nadie vio en tres años

El gobierno de Javier Milei justificó los fuertes aumentos de tarifas con un argumento: los precios de los servicios públicos venían retrasados frente a la inflación y había que recuperar el terreno perdido. Tres años después, ese balance ya muestra un cambio de signo. Según un informe de la consultora Focus Market que compara la evolución de las tarifas contra el índice de precios al consumidor, el promedio de los servicios ya no está atrasado: al contrario, paga de más respecto de su valor relativo de hace siete años.

El trabajo repasa lo que pasó en dos etapas bien distintas. La primera, durante la gestión del Frente de Todos. La segunda, desde diciembre de 2023 con la administración libertaria. Y el contraste es fuerte.

Cuando las tarifas perdían contra la inflación

Entre diciembre de 2019 y diciembre de 2023, el Nivel General del Índice de Precios al Consumidor (IPC) acumuló una suba de 1.146,5%, mientras que el agregado de servicios subió 774,3%. La brecha se traduce en una pérdida de posición relativa cercana al 30% frente a la inflación general.

Ese rezago no fue parejo. El rubro Vivienda, agua, electricidad y gas perdió 45,6% en términos reales, el mayor atraso de toda la canasta. Comunicación retrocedió 43,6% y Educación, 32,3%. Transporte (-9,1%) y Salud (-2,0%) tuvieron pérdidas más moderadas. Los únicos rubros que le ganaron a la inflación en ese tramo fueron Restaurantes y hoteles (+20,5%) y Recreación y cultura (+1,8%), justamente los de mayor componente de precios libres.

El giro: los servicios empezaron a subir por encima del promedio

A partir de diciembre de 2023, el proceso cambió de signo. Entre esa fecha y agosto de 2026, con una inflación acumulada de 247,5%, el agregado de servicios trepó 425,6%; es decir, un 51,3% por encima de lo necesario para mantener su relación de precios con el resto de la economía.

La corrección más fuerte la lideraron justamente los rubros que más habían perdido antes. Vivienda, agua, electricidad y gas recuperó 86,6% en términos reales; Educación, 53,7%; y Comunicación, 37,4%. Transporte avanzó 9,3% y Restaurantes y hoteles sumó otro 14,1%. Solo Recreación y cultura (-3,8%) y Salud (-1,1%) quedaron levemente por debajo de la inflación en esta segunda etapa.

La foto final: quién recuperó y quién sigue atrasado

Sumados los dos tramos, de punta a punta —diciembre de 2019 a agosto de 2026, con una inflación acumulada de 4.231,3%—, el agregado de servicios queda apenas 6,1% por encima de su posición relativa de seis años y medio atrás. El atraso original ya está saldado, aunque se pueden marcar mínimas diferencias.

Restaurantes y hoteles termina 37,5% por encima de su punto de partida; Educación (+4,1%) y Vivienda, agua, electricidad y gas (+1,4%) apenas lo superan; Transporte queda casi en equilibrio (-0,6%). Comunicación es la excepción: sigue 22,6% por debajo de su nivel de 2019, el mayor atraso de toda la canasta pese a la fuerte recomposición reciente.

GBA: donde la recuperación de luz, gas y transporte fue más marcada

Para observar precios más específicos del gasto diario de los hogares —electricidad, transporte público, telefonía, prepagas— conviene mirar las aperturas que el INDEC publica por región. En el Gran Buenos Aires, comparadas contra el IPC local, el mapa es todavía más heterogéneo que a nivel nacional.

Ahí aparece el dato que más llama la atención: la luz y el gas del GBA habían perdido 65,3% frente al IPC local hasta diciembre de 2023 y desde entonces recuperaron 168,2%. Es la corrección más pronunciada, muy por encima de lo que muestra el promedio nacional de Vivienda, agua, electricidad y gas.

Las prepagas siguieron un camino parecido: perdieron 37,6% y después avanzaron 48,1%. Y la telefonía e internet, que había caído 44,7%, recuperó 43,7%. En los tres casos la corrección fue enorme, pero todavía no alcanzó para cerrar del todo la brecha acumulada desde 2019.

La corrección de las tarifas de los servicios públicos acerca el precio que paga el usuario al costo real de producir y distribuir la energía, algo que reduciría distorsiones y mejoraría la previsibilidad del sistema si existiera un Estado que supervise la oferta de un buen servicio. No pasa.

Al mismo tiempo, la recomposición tarifaria de estos años no contempló la capacidad de pago de los hogares y las situaciones de vulnerabilidad de los ingresos. El objetivo no fue equilibrar tarifas más cercanas a los costos con subsidios focalizados. Que un servicio haya mejorado frente a la inflación no significa que ya cubra sus costos de producción, pero allí aparece la necesidad de planificación estatal para conjugar la optimización de los servicios con la evolución de los salarios. Bajo la óptica libertaria, todo apunta a mejorar la facturación de las empresas.

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