Lo que hacían con los envases de agroquímicos en Viedma y casi nadie ve
En el Valle de Viedma, entre 60 y 70 productores ya separan los envases vacíos de fitosanitarios y los entregan lavados. Pero un dato de CampoLimpio revela que no todos lo hacen bien: 1,3 millones de envases no pudieron reciclarse. ¿Qué se viene en noviembre?
La actividad agropecuaria en el Valle de Viedma mueve la economía de la región, pero también genera residuos que, mal tratados, se convierten en un problema ambiental. Desde hace años, un programa voluntario busca recuperar los envases vacíos de fitosanitarios y evitar que terminen enterrados, quemados o reutilizados de forma peligrosa.
La iniciativa, denominada "Recepción de envases vacíos de fitosanitarios, con la técnica del triple lavado", reúne a entre 60 y 70 productores y empresas de la zona. La adhesión es gratuita y voluntaria, y su crecimiento se apoya en la capacitación y la concientización sobre el uso responsable de los productos fitosanitarios.
Una región que produce alimentos
El Valle de Viedma cuenta con unas 25.000 hectáreas sistematizadas para riego gravitacional y en producción. De esa superficie, cerca del 70% se destina directa o indirectamente a la ganadería, mientras que el 30% restante corresponde a fruticultura, horticultura y cereales.
Frutos secos, frutales de pepita y carozo, horticultura diversificada y cereales conviven con sistemas productivos que, en algunos casos, dependen fuertemente de insumos externos, entre ellos los fitosanitarios. En ese contexto, el manejo responsable de los envases forma parte de las Buenas Prácticas Agrícolas (BPA), que buscan proteger la seguridad de los trabajadores, la salud de los consumidores y el ambiente.
El paso a paso del triple lavado
El procedimiento debe realizarse inmediatamente después de vaciar el envase, durante la preparación del caldo de aplicación, para que el agua del lavado pueda incorporarse al tanque de la pulverizadora. Se usa agua limpia de un depósito independiente.
El envase se llena hasta una cuarta parte de su capacidad, se cierra y se agita con fuerza durante unos 30 segundos. El agua se vuelca en el tanque y la operación se repite dos veces más, hasta completar los tres lavados. Al final, el envase se inutiliza con una perforación en su base, cuidando no dañar la etiqueta para evitar que sea reutilizado.
La importancia de hacerlo bien queda en evidencia con un dato de CampoLimpio: 1,3 millones de envases que ingresaron al sistema no pudieron reciclarse porque no habían sido sometidos correctamente al triple lavado o al lavado a presión.
Del envase al producto reciclado
El plástico rígido recuperado se destina en su mayor parte a reciclado para fabricar elementos aprobados para uso agrícola, como varillas, postes y protectores de cultivos contra roedores. Estos productos tienen un contacto mínimo con las personas y cumplen con los estándares de trazabilidad que exige la industria.
En ese marco, el Valle de Viedma se prepara para una nueva campaña de recepción. La 16° campaña se realizará los días 25, 26 y 27 de noviembre en el CEMAT IDEVI, en el kilómetro 975.
La continuidad de estas campañas busca consolidar una práctica que empieza en el establecimiento productivo y termina en un sistema de recuperación y reciclado. Una acción sencilla, como hacer bien el triple lavado y entregar los envases en los puntos establecidos, permite reducir los residuos y avanzar hacia un manejo más seguro de los insumos que usa el campo.