Lo que escondía el patio de su casa: el macabro hallazgo que destapó un doble crimen en Castelar
El hijo de una abogada confesó el crimen a un amigo mientras estaba preso por atacar a su padre. ¿Qué más escondía el joven de 24 años?
El cuerpo de Graciela Martínez, una reconocida abogada de 54 años, fue encontrado enterrado en el fondo de su vivienda en Castelar. El principal sospechoso es su propio hijo, Carlos Ignacio Costa Martínez, de 24 años, quien ya estaba detenido por otro hecho violento.
Todo comenzó cuando un amigo del joven se presentó en una comisaría porteña para denunciar que Costa Martínez le había confesado que había matado a su madre. La Policía allanó la casa de la calle Arrecifes al 1200 y encontró el cuerpo sin vida de la mujer, envuelto en bolsas de consorcio y enterrado en el patio.
¿Quién era Graciela Martínez?
Martínez era una abogada muy respetada en la zona oeste del conurbano bonaerense. Entre 2001 y 2004 trabajó en el Concejo Deliberante de Morón y seguía activa en su profesión, participando incluso en congresos internacionales de derecho. Los vecinos la describen como una mujer que “se desvivía por su hijo”.
Según testimonios locales, aunque ella vivía sola en la casa, su hijo la visitaba con frecuencia. “Siempre le preparaba la comida o le compraba cosas. Nos contaba que la debilidad de él eran los panqueques”, recordaron.
Una doble tragedia
El crimen salió a la luz mientras Costa Martínez ya estaba detenido por el intento de asesinato de su padre. El joven había atacado a su progenitor con una navaja durante una discusión en una metalúrgica de Villa Lugano. La víctima sobrevivió y fue trasladada al Hospital Santojanni.
Para ese entonces, su madre ya llevaba varios días muerta. Según la investigación, el chico la asesinó el viernes 19 de junio en la casa familiar. Luego envolvió el cuerpo en bolsas de consorcio y lo enterró en el patio. Durante los días siguientes, les decía a vecinos y conocidos que su madre “se había ido de viaje”.
La verdad se destapó cuando, ya detenido, le confesó el crimen a un amigo durante una visita. Ese testigo no dudó en denunciarlo, lo que llevó al allanamiento que confirmó la peor de las sospechas.
La causa quedó a cargo de la UFI N°1 de Morón y fue caratulada como homicidio calificado por el vínculo, un delito que prevé prisión perpetua. Mientras tanto, los vecinos de Castelar exigen justicia para Graciela Martínez, una mujer que, según quienes la conocían, no merecía un final tan trágico.
