Lo obligaban a pedir limosna y le vaciaban la jubilación: el infierno de un anciano en Mataderos
Un jubilado de 84 años fue rescatado en Mataderos tras ser explotado por una banda que lo obligaba a pedir limosna y le robaba la jubilación. ¿Cómo lograron atrapar a los responsables? Los detalles de la investigación.
Un jubilado de 84 años fue rescatado en el barrio porteño de Mataderos tras vivir un calvario de explotación. Lo obligaban a pedir plata en la calle y le robaban su jubilación mes a mes. La banda que lo sometía ya está detenida.
La pesadilla de “Cacho” —como lo llaman— comenzó en marzo y se extendió hasta mayo de este año. Una denuncia anónima a la línea 145 de la Coordinación Nacional de Rescate destapó el horror.
Según la investigación del fiscal Eduardo Taiano y la resolución del juez federal Julián Ercolini, tres personas —un hombre de 64, una mujer de 39 y otro de 65— lo trataron “como si fuera un mero objeto de uso”. La víctima vivía en condiciones infrahumanas.
La mecánica del horror
La Policía Federal descubrió un modus operandi en dos etapas. Por un lado, la explotación callejera: todos los días lo instalaban en la esquina de Tapalqué y Murguiondo, a pocas cuadras de su casa, para que pidiera limosna durante horas.
Los dos hombres imputados lo vigilaban de cerca. Lo interceptaban a la mañana y a la tarde para quitarle cada peso que lograba juntar. Pero no se conformaban con las monedas.
Le secuestraron el DNI y la tarjeta de débito. Así, mes a mes, vaciaban su jubilación. Se aprovecharon de su extrema vulnerabilidad física y económica.
El rescate en una “habitación del terror”
El llamado anónimo activó el protocolo. La Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (PROTEX) radicó la denuncia y la Fiscalía Federal N°3 ordenó tareas de inteligencia.
Cuando los efectivos del Departamento Trata de Personas de la PFA allanaron la propiedad de la calle Tapalqué, el panorama era desolador. En una habitación trasera encontraron al anciano “en condiciones deplorables de habitabilidad, rodeado de residuos, excremento y orina”. En poder de uno de los sospechosos hallaron las tarjetas bancarias de la víctima.
A pesar de que el hombre, por su avanzado deterioro, llegó a decir que “estaba bien”, los peritajes psicológicos y ambientales confirmaron el sometimiento y el aislamiento extremo al que lo sometían.
Procesamiento y embargo millonario
Ante la contundencia de las pruebas, el juez Ercolini procesó a los tres por trata de personas agravado por abuso de vulnerabilidad, por la edad de la víctima (mayor de 70 años) y por la participación de tres personas. Ordenó que continúen detenidos con prisión preventiva.
Además, les trabó un embargo de 20 millones de pesos a cada uno y dispuso el embargo preventivo sobre la vivienda donde el jubilado pasó sus peores días, para asegurar su protección habitacional.