Lo golpeó en el rostro y lo dejó tirado: la sanción que recibió el futbolista de San Miguel
El árbitro asistente terminó en el suelo tras recibir un golpe en la cara. La organización no tuvo piedad y tomó una decisión que dejó a todos sorprendidos.
Un escándalo sacudió a la Liga Senior del Fútbol Argentino: un jugador de San Miguel agredió a un árbitro asistente durante un partido ante Racing y la organización respondió con una sanción ejemplar. El hecho ocurrió en el encuentro correspondiente a la categoría +35, que se disputaba en el predio Tita Mattiussi.
Cuando el partido estaba 3-3, el asistente Pablo Valles levantó la bandera para marcar una infracción. En ese momento, Raúl Hernán García, futbolista del Trueno Verde, se acercó y lo golpeó en el rostro, según consta en el parte del encuentro.
El impacto fue tal que Valles cayó al suelo y tuvo que ser asistido durante varios minutos por la médica presente en el campo de juego. Ante la gravedad de la situación, el árbitro principal decidió suspender el partido de manera definitiva.
Qué resolvió la Liga Senior tras la agresión
La organización de la Liga Senior convocó a una reunión de urgencia con los representantes de los equipos que participan en la categoría +35. Allí se decidió aplicar una sanción contundente, tanto para el futbolista como para su club.
García fue expulsado de por vida de toda competencia, torneo o actividad organizada por la Liga Senior del Fútbol Argentino. Además, San Miguel +35 fue expulsado de manera inmediata de la competencia y quedó desafectado de la temporada en curso.
El repudio de Racing y las disculpas de San Miguel
Con los ánimos más calmados, ambos clubes emitieron comunicados oficiales. Racing expresó su repudio al episodio de violencia con fuertes declaraciones: “Racing Club Senior repudia totalmente todo este tipo de agresiones, cansado ya de que los equipos vengan al predio Tita Mattiussi a querer ganar los partidos de guapos. Nuestra solidaridad y apoyo para que estas cosas no vuelvan a pasar nunca más”.
Por su parte, San Miguel reconoció la responsabilidad en la suspensión y pidió disculpas públicas. “Queremos expresar nuestras más sinceras disculpas por lo sucedido y, especialmente, por la reacción que tuvo uno de nuestros jugadores hacia el juez de línea. El propio jugador es el primero en reconocer su error y se encuentra profundamente arrepentido. El fútbol es una fiesta, un espacio de encuentro y de unión. Nunca debe convertirse en un lugar de violencia u odio”.