Lo esperaban en Paraná, pero vivía a mil kilómetros: el detalle que complicó al cuñado de Aguilera
Tenía prohibido salir de Paraná sin avisar. Pero los registros de Migraciones mostraron otra cosa: cientos de cruces a Brasil y una vida montada a mil kilómetros de los tribunales. Ahora la Justicia lo fue a buscar.
La Justicia de Entre Ríos ordenó la detención de Alejandro Almada, cuñado de Juan Pablo Aguilera y señalado como una pieza clave en el esquema de contratos apócrifos en la Legislatura provincial. Almada, de 41 años, se presentó por sus propios medios en la sede de Gendarmería Nacional tras enterarse de la medida. Será trasladado a Paraná en las próximas horas, donde la Fiscalía pedirá su prisión preventiva.
La decisión de la jueza de Garantías Marina Barbagelata llegó después de que un informe de la Dirección Nacional de Migraciones revelara que el imputado no residía en la capital entrerriana, como había fijado en su domicilio legal, sino que desde hace años vive en la Triple Frontera, entre Puerto Iguazú y la ciudad brasileña de Foz do Iguazú.
Un ida y vuelta que quedó registrado
El registro migratorio mostró cientos de cruces desde 2020, con un ritmo que se intensificó el año pasado. Almada había regresado a Puerto Iguazú el 27 de agosto, permaneció una semana en el país y volvió a cruzar a Brasil el 3 de septiembre, el mismo día en que la Corte Suprema confirmó las condenas de Urribarri, Aguilera y Pedro Báez. Desde entonces no había vuelto a ingresar.
Fuentes consultadas por el medio que reveló la investigación señalaron que Almada "va y viene todo el tiempo" entre ambos países. Incluso, a través de allegados, trascendió que hace unos meses la familia viajó a Europa durante varias semanas, con salida desde el país vecino.
Negocios a nombre de su pareja
Pese a que tanto él como su pareja, Micaela Agostina Banegas, tienen sus bienes inhibidos por la Justicia desde 2019, el grupo familiar muestra una prosperidad llamativa. El emprendimiento más visible es el V8 Garagem Bar, un amplio salón sobre Avenida Das Cataratas 3701, en Foz do Iguazú, que funciona como bar, salón de eventos y fiestas infantiles, con autos de colección en exhibición y un lavadero de vehículos lindero.
La empresa está a nombre de Banegas, quien además registra otras firmas: Herma Holding Ltda., junto a su hermano Tomás Valentín Banegas, y Vivra Travel Agencia de Viajes Ltda., con una socia brasileña desde abril de este año. Para la Fiscalía, estas inversiones podrían configurar el delito de lavado de activos, de naturaleza federal.
El vínculo con el poder viene de lejos. Alejandro Almada era empleado administrativo en la Cámara de Diputados, mientras que su cuñado Aguilera estaba en el Senado. Ambos eran los recaudadores del sistema de contratos truchos que operó entre 2008 y 2018. Antes, Almada había sido nombrado por decreto como agente auxiliar de la Policía de Entre Ríos en 2006, sin curso previo, y luego trasladado a la Custodia Gubernamental, donde recaudaba con viáticos. En 2012 pidió la baja y se asoció con Aguilera en las firmas Tep y Next, por las que se direccionaba publicidad oficial.
El antecedente que no se olvida
En enero de 2018, la Policía Federal detuvo el Ford Focus en el que viajaban Almada y Banegas sobre la ruta nacional 12. Llevaban una caja de cartón con fajos de billetes que sumaban 371.400 pesos, unos 20.000 dólares de entonces. Para la Fiscalía, ese dinero era producto de la actividad ilícita en la Legislatura, y coincide con las anotaciones del cuaderno secuestrado a Hugo Mena, donde se registraban entregas de dinero a Almada.
Almada está imputado desde 2018 y tenía prohibición absoluta de salir de Paraná sin autorización judicial. Ahora, la Fiscalía pedirá su prisión preventiva hasta la finalización del juicio por los contratos truchos, que aún no tiene fecha de inicio. En la etapa de remisión, el Ministerio Público anticipó una pretensión punitiva de 10 años de prisión para él.
