Lo acusaron de matar a su pareja, pasó una semana preso y ahora revelaron qué encontraron en un bolígrafo
Lo acusaron de femicidio, pasó una semana detenido y perdió su trabajo. Los peritajes dieron vuelta el caso, pero hubo un detalle en el procedimiento policial que la defensa no piensa dejar pasar: ¿qué encontraron en el bolígrafo de insulina?
El fiscal de homicidios Oscar Malla dispuso este jueves la liberación de Alejandro Daniel Luques (52), el hombre que había quedado detenido e imputado por femicidio la semana pasada tras el hallazgo sin vida de su pareja en una vivienda de Godoy Cruz.
La decisión llegó después de una batería de pericias que desarmaron la hipótesis inicial: según los informes, Ana Josefina Luna (21) no presentó signos de un ataque violento y, de manera presunta, murió por un pico de glucemia luego de aplicarse insulina, pese a que no padecía diabetes.
Luques salió bajo caución juratoria. Sigue imputado, aunque en la fiscalía todo indica que en los próximos días sería sobreseído.
De supuesto suicidio a posible femicidio: cómo arrancó todo
El fallecimiento de Luna se produjo el lunes 26 por la tarde en una casa del barrio Parque Sur. Luques, que llevaba diez días trabajando como carnicero, volvió del trabajo y la encontró desvanecida. En su declaración contó que la mujer tenía baba en la boca y que le salía un "hilo de sangre".
La trasladaron al hospital Lencinas, donde se constató su muerte. Fue allí donde los médicos le detectaron una marca en la panza que algunos efectivos policiales describieron como "herida cortopunzante". Con ese dato, se activó el protocolo de femicidio.
La fiscalía de homicidios abrió una causa y, frente a la complejidad del cuadro, resolvió imputar al hombre y detenerlo de forma preventiva.
Las pruebas que cambiaron el rumbo
A lo largo de una semana, Malla reunió pericias que fueron desarmando la acusación. Los informes señalaron que la mujer arrastraba un grave problema de adicciones, que había intentos de suicidio previos y que las declaraciones tomadas descartaron un escenario de violencia de género, entre otros puntos.
El dato determinante fue el hallazgo del perfil genético de Luna en el bolígrafo de insulina que se encontró en la vivienda.
En paralelo, los forenses que revisaron el cuerpo de Luques concluyeron que las marcas que presentaba no eran compatibles con una pelea, como había sostenido la policía en un primer momento, sino que eran propias de su tarea despostando carne.
Los detectives también remarcaron que el hombre no se negó a ninguna medida: incluso entregó la clave de su celular para que los peritos pudieran revisarlo.
Las críticas que apuntan a la policía
La defensa de Luques apuntó contra el personal policial que intervino en el momento del fallecimiento. El reproche central: no se le preservaron las manos a la mujer, un procedimiento clave para detectar restos que permitan verificar si hubo pelea o forcejeo.
Desde el entorno del acusado también manifestaron enojo por la detención. Luques perdió su trabajo a causa de la acusación tras pasar una semana preso y hoy permanece desempleado.
Con la causa encaminada hacia el sobreseimiento por ausencia de delito, queda una incógnita que posiblemente nunca se cierre: si la mujer intentó quitarse la vida o si atravesaba un problema de salud mental que la llevó a inyectarse insulina.