Lluvias fuera de lo común en el Comahue: los embalses que miran de cerca los barrios del Alto Valle

¿Qué zona del Alto Valle quedó bajo la lupa de la AIC por las lluvias que no llegan del Pacífico? El funcionario que monitorea los ríos explicó dónde puede haber problemas y qué caudal preocupa.

· 4 min de lectura
Lluvias fuera de lo común en el Comahue: los embalses que miran de cerca los barrios del Alto Valle
Lluvias fuera de lo común en el Comahue: los embalses que miran de cerca los barrios del Alto Valle

El secretario de Operaciones y Fiscalización de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), Horacio Collado, salió a llevar calma frente a la inquietud por la seguridad hídrica de las represas del Comahue, expuestas a lluvias intensas e inhabituales por el efecto de El Niño. “No estamos en una situación riesgosa, sí de prevención”, sintetizó el funcionario en diálogo con Radio Noticias.

Collado detalló el operativo de contención que se lleva adelante sobre los ríos Negro, Limay y Neuquén y explicó por qué el actual escenario climático llama la atención de los especialistas.

Un fenómeno que llega desde el este

“El fenómeno climático actual resulta inusual para la cuenca del Comahue, debido a que las precipitaciones provienen del este y no del Pacífico, como ocurre habitualmente”, indicó. A eso sumó que “la persistencia de las lluvias impidió reducir con mayor anticipación los niveles de los embalses, que deben conservar una reserva para poder regular eventuales crecidas”.

Por ese motivo, la AIC resolvió descargar de manera paulatina los embalses del río Neuquén, en particular los complejos de Portezuelo Grande y El Chañar. La idea es conservar capacidad libre para absorber nuevas precipitaciones sin causar problemas aguas abajo.

Según precisó Collado, “el caudal del río Negro se ubicaba en torno de los 850 metros cúbicos por segundo y podría alcanzar los 1.100 o 1.200 metros cúbicos por segundo durante los próximos días”. Son valores por encima de los de los últimos años, aunque el funcionario aseguró que no implican riesgo para las zonas urbanas.

“No estamos en una situación riesgosa, sí de prevención”, repitió. En esa línea destacó que la cuenca dispone de una red de más de 150 estaciones meteorológicas que permite seguir las condiciones del clima en forma permanente y anticipar crecidas, tanto las que bajan de la cordillera como las que llegan desde el Atlántico.

Dónde está puesta la atención

Pese al mensaje tranquilizador, el funcionario marcó los puntos que podrían complicarse: “las principales áreas que podrían verse afectadas se encuentran en sectores del Alto Valle, especialmente entre Cinco Saltos y Cipolletti”. También mencionó los barrios Costa Norte y Labraña, en las cercanías del río Neuquén.

Allí el riesgo tiene que ver con la ocupación de terrenos próximos a la línea de ribera y con las dificultades para drenar las aguas pluviales. Collado recordó que “algunos asentamientos se desarrollaron durante períodos prolongados de sequía, cuando el bajo nivel del río llevó a que determinadas áreas fueran utilizadas para actividades productivas o incluso para la instalación de viviendas”.

De ahí su advertencia: “si pasamos los 600 metros cúbicos por segundo en el río Neuquén, puede haber afectaciones en áreas urbanizadas que fueron mal concebidas y que están casi dentro de la línea de ribera”. Aun así, aseguró que hay coordinación permanente con los municipios y con Defensa Civil para tomar medidas preventivas si hace falta aumentar las erogaciones.

Por qué hay que descargar y no solo acumular

Collado aclaró que regular un embalse no significa retener el agua para siempre. “Es necesario realizar descargas graduales para evitar que los reservorios alcancen niveles que puedan comprometer su capacidad de respuesta ante una nueva tormenta”, sostuvo.

Y fue más gráfico: “Regular es regular, no es acumular y no largar el agua. Hay que descargarla porque, si llenamos los embalses y no los desocupamos en la medida necesaria, cuando viene otro evento se corre el riesgo de que sean sobrepasados”.

Para el funcionario, la infraestructura existente representa una ventaja frente a otras regiones del país que no cuentan con la misma capacidad de almacenamiento y regulación.

Las obras que faltan y el costo de la evaporación

Consultado sobre proyectos como Chihuido I, Chihuido II, Rayoso y La Invernada, Collado consideró que “una mayor capacidad de almacenamiento permitiría mejorar la seguridad hídrica y energética de la región”.

“En general, toda mayor cantidad de acumulación de agua a través de embalses es buena: sirve para regular crecidas, generar energía, garantizar el abastecimiento para consumo y sostener el riego”, indicó.

Sin embargo, puso el foco en un dato que suele pasarse por alto: “los embalses de los ríos Limay y Neuquén representan una evaporación promedio de aproximadamente 130 metros cúbicos por segundo durante el año”.

Más allá de eso, insistió en la necesidad de sumar estructuras en el Neuquén: “Nuevas obras serían especialmente importantes para el río Neuquén, que actualmente cuenta con una única estructura de regulación. El Limay está bien regulado, pero el Neuquén tiene una sola obra. Sería muy bueno contar con otras”, concluyó.

Más para leer

Siete personas sostienen a los pacientes oncológicos de Cutral Co: así funciona el equipo que ya cumplió un sueño
Sociedad
Bariloche: la obra de agua que cambiará la vida de 30 barrios ya tiene fecha de apertura de canillas
Sociedad
Pilcaniyeu bajo el agua: el granizo inundó la escuela y el municipio, y la Línea Sur quedó complicada
Sociedad
El temporal dejó un socavón y cortes en la cordillera: qué ruta quedó intransitable
Sociedad
Neuquén y Río Negro en alerta naranja: el agua que puede caer en pocas horas y la franja del día que el SMN mira con lupa
Sociedad
Bariloche sumó una mesa de cirugía y 40 metros para castraciones: qué cambia para las mascotas
Sociedad