Lluvias en la cordillera: los desprendimientos que tienen en vilo a San Martín de los Andes
Las lluvias no dan tregua en la cordillera y los desprendimientos vuelven a ser el fantasma de San Martín de los Andes. Los organismos de emergencia ya lanzaron recomendaciones para quienes circulan por las rutas de montaña, pero hay un sector que sigue bajo vigilancia especial. ¿Qué encontraron los técnicos en las laderas?
Las lluvias intensas que castigan a la zona cordillerana de Neuquén volvieron a poner en alerta a San Martín de los Andes por la posible caída de rocas y movimientos de suelo en rutas y sectores cercanos a las laderas. La combinación de precipitaciones y el relieve montañoso reactivó una preocupación que ya tiene antecedentes concretos en la región.
Desde los organismos de emergencia pidieron extremar las precauciones a la hora de circular, sobre todo en los corredores que corren al pie de los cerros. Los desprendimientos aparecen como uno de los riesgos centrales por las características geográficas del lugar y por lo que ya ocurrió en temporales anteriores.
Qué dicen los informes viales
Uno de los puntos bajo vigilancia es la Ruta Nacional 40, tanto en el tramo que conecta La Rinconada, Junín de los Andes y San Martín de los Andes como en el acceso hacia Chapelco. De acuerdo al último informe vial, ambos recorridos están habilitados, pero con calzada mojada, lluvia intensa, posibilidad de hielo y advertencia por desprendimiento de rocas.
Las recomendaciones para quienes deban transitar esos caminos son concretas: circular a velocidad moderada y llevar cadenas. La advertencia no es menor si se tiene en cuenta el historial de la zona.
El antecedente que todavía pesa
Durante el invierno, un derrumbe de barro, árboles y piedras de gran tamaño obligó a cortar el tránsito en la Ruta 40, en el sector de Siete Lagos. Después de las tareas de limpieza, Vialidad Nacional volvió a habilitar la circulación, aunque mantuvo el seguimiento de las laderas ante la posibilidad de nuevos movimientos.
Ese episodio quedó como una señal de lo que puede pasar cuando las lluvias se combinan con un terreno ya inestable.
Los sectores bajo la lupa
Los controles técnicos en la zona incluyeron relevamientos en puntos considerados sensibles, como Siete Lagos, el acceso a Catritre, la ladera del Curruhuinca y otros parajes cercanos a San Martín de los Andes. Los estudios apuntaron a identificar áreas con potencial riesgo de remoción en masa y deslizamientos.
El objetivo es anticiparse: con cada temporal, la mirada de los especialistas vuelve sobre esas laderas y sobre las rutas que las bordean. Por ahora, la circulación está permitida, pero la alerta sigue vigente.