Llueve y los baches se multiplican: Guaymallén prueba un pavimento que se habilita al instante
Las lluvias complicaron las calles de Guaymallén y los reclamos por baches se concentran en tres zonas del departamento. El municipio sumó una técnica que cambia las reglas del arreglo: se habilita casi al instante. ¿De qué se trata?
Las lluvias de las últimas semanas en Mendoza dejaron las calles en mal estado y empujaron a los municipios a redoblar el mantenimiento. En ese marco, Guaymallén puso en marcha un esquema con cuadrillas diurnas y nocturnas, relevamientos permanentes y una técnica nueva para tapar baches: el pavimento intertrabado, también conocido como adoquinado.
La apuesta del municipio es clara: acortar los tiempos de reparación y devolverle la circulación a las calles lo antes posible después de cada temporal.
Por qué la lluvia multiplica los baches
El agua es el enemigo silencioso del asfalto. Cuando se filtra por grietas, juntas deterioradas o reparaciones viejas, llega a las capas profundas de la calzada y debilita la base que sostiene el pavimento. Con el tránsito encima, esa pérdida de resistencia se traduce en deformaciones, desprendimientos y pozos nuevos.
Pero las precipitaciones no son la única causa. Las pérdidas de la red de agua potable, los desbordes cloacales y las filtraciones subterráneas también golpean la estabilidad del pavimento. En Guaymallén el problema se siente más en zonas con redes sanitarias antiguas y en calles que ya fueron abiertas para reparar servicios.
Los relevamientos municipales muestran un dato que preocupa: los reclamos por baches crecieron y se concentran sobre todo en Belgrano, San José y Buena Nueva, aunque también aparecen en otros puntos del departamento.
Adoquines: la carta que juega Guaymallén
Para aprovechar cada ventana sin lluvia, la Municipalidad empezó a usar pavimento intertrabado de hormigón en reparaciones puntuales de calles con mucho movimiento.
La diferencia clave con el hormigón tradicional es que los adoquines llegan ya fabricados: no necesitan fraguar en el lugar. Eso reduce el tiempo de obra y permite recuperar la transitabilidad mucho más rápido.
El procedimiento arranca con la preparación y compactación de la base. Después se colocan las piezas y se ajustan, se sellan las juntas y se compacta. Con la instalación terminada y las verificaciones hechas, la calle puede habilitarse casi de inmediato. Un detalle nada menor cuando las lluvias se repiten cada pocos días.
Hay otra ventaja: si hay que reparar una cañería o intervenir un sector puntual, el adoquinado permite retirar y volver a colocar las piezas sin demoler grandes superficies.
Adoquín o pavimento tradicional: las diferencias
Ambos sistemas ofrecen resistencia y durabilidad, pero se comportan distinto en la colocación y el mantenimiento.
El hormigón tradicional necesita tiempo de fraguado y endurecimiento. Sus reparaciones suelen exigir demolición y reconstrucción, y las lluvias complican la colocación y el curado. A cambio, brinda una elevada resistencia estructural, aunque los arreglos pueden implicar cortes prolongados.
El pavimento intertrabado, en cambio, puede habilitarse rápidamente tras una instalación correcta. Permite retirar y reutilizar las piezas, facilita trabajar en períodos breves de buen tiempo y reduce los tiempos de intervención en sectores determinados. Combina resistencia con facilidad de mantenimiento.
Desde lo técnico, el adoquinado no elimina los problemas que genera el agua: también depende de una base estable, una buena compactación y un drenaje adecuado. Por eso la elección del material se define según cada calle y la intensidad del tránsito.
Cuatro cuadrillas, un cronograma mensual
El plan de mantenimiento vial se organiza con un cronograma mensual que distribuye las intervenciones según la densidad urbana, la circulación vehicular y las necesidades detectadas. Hoy el municipio cuenta con tres equipos diurnos y uno nocturno.
Las cuadrillas diurnas 1 y 2 trabajan en las zonas de mayor circulación y densidad: Dorrego, San José, Villa Nueva y Las Cañas. Rotan entre sectores para mantener una cobertura permanente.
La cuadrilla diurna 3 interviene en Rodeo de la Cruz, Kilómetro 11, Jesús Nazareno, Los Corralitos, La Primavera y Colonia Molina. También extiende las tareas hacia las zonas rurales del departamento.
La cuadrilla nocturna se concentra en sectores urbanos de alta circulación: avenidas principales, corredores comerciales y calles donde el tránsito diurno complica las reparaciones. La idea es aprovechar los horarios de menor movimiento para reducir las molestias a conductores, comerciantes y vecinos.
Cómo reclamar por un bache
El municipio mantiene un sistema de relevamiento y seguimiento de los daños en la vía pública. Los vecinos pueden reportar mediante Muni Digital, la aplicación municipal, y Kiltex, el sistema para registrar y gestionar solicitudes.
A esos canales se suman los informes de Defensa Civil y los relevamientos de las áreas operativas municipales. Con esa información se identifican los sectores más comprometidos y se fijan prioridades.
Después de cada lluvia intensa, las cuadrillas pueden modificar el cronograma para atender urgencias sin abandonar los trabajos programados.
Reparaciones que duren más
El objetivo del plan es evitar que los arreglos se deterioren rápido y haya que repetirlos en los mismos lugares. Las soluciones provisorias, como ciertos bacheos con mezcla asfáltica en frío, pierden efectividad con humedad persistente o problemas en la base.
Por eso Guaymallén combina distintas técnicas según cada intervención. El adoquinado, las cuadrillas nocturnas y el seguimiento permanente de los reclamos forman parte de una misma estrategia: mejorar la transitabilidad y reducir los tiempos de reparación de las calles golpeadas por las precipitaciones.