El investigador Mario Linares advierte que las lloviznas cargan de agua los criaderos que nadie revisa en patios y chatarras. Su recomendación para San Salvador, los Valles y el Ramal no admite esperar al calor.
Las lluvias que se vienen repitiendo en Jujuy tienen un efecto que no siempre se ve a simple vista: llenan de agua los criaderos del mosquito que transmite el dengue, incluso cuando las temperaturas todavía no acompañan su desarrollo. Así lo advirtió Mario Linares, investigador y docente de la Universidad Nacional de Jujuy, quien pidió reforzar la prevención en San Salvador, los Valles y el Ramal.
“La lluvia persistente sí llena los criaderos”, explicó el especialista. Según detalló, las lloviznas favorecen que se acumule agua en objetos que muchas veces pasan inadvertidos en los patios y en otros espacios de las viviendas.
El agua que se junta donde nadie mira
Linares fue preciso al describir el escenario que le preocupa: “Las lloviznas estas son ideales para juntar agua en los criaderos esos ocultos que solemos decir siempre y también en las chatarras que nunca dejan de acumularse”, sostuvo en diálogo con TodoJujuy.
El investigador aclaró que los cambios bruscos de temperatura no ayudan a que el mosquito se desarrolle rápido. Aun así, eso no evita que queden recipientes con agua y larvas que pueden avanzar en su ciclo cuando las condiciones mejoren.
Por eso puso el foco en los recipientes que quedan a la intemperie y marcó que la preocupación pasa por los posibles criaderos urbanos, más que por la humedad del suelo. “Tratar de reducir los recipientes al aire libre, a la intemperie, que con esta lluvia se llenen”, recomendó.
Qué recomienda Salud de Jujuy
La advertencia de Linares coincide con las medidas que difundió el Ministerio de Salud de Jujuy el 23 de octubre. La cartera sanitaria recordó que el Aedes aegypti se reproduce en el entorno de las viviendas y puede usar recipientes con agua en patios, jardines y galerías.
Por eso insistió en retirar los objetos en desuso, dar vuelta baldes y otros elementos, limpiar las canaletas y mantener tapados los depósitos de agua.
Linares señaló que por ahora no observa tantos mosquitos como en otras épocas, pero aclaró que su equipo todavía no había hecho los muestreos de esta etapa y que esperaba comenzarlos próximamente.
El Niño y la mirada de los organismos
El contexto suma otro ingrediente. En su informe de octubre de 2026, el Servicio Meteorológico Nacional identificó una fase cálida del fenómeno de El Niño de fuerte intensidad y estimó que continuaría durante el trimestre de octubre, noviembre y diciembre.
Ese fenómeno está asociado al calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial y puede modificar los patrones de lluvias y temperaturas. Sus efectos varían según la región: la Organización Meteorológica Mundial señaló que puede aumentar el riesgo de sequías en algunas zonas y de inundaciones en otras.
En el plano sanitario, la Organización Panamericana de la Salud incluyó las enfermedades transmitidas por vectores entre los riesgos que deben vigilarse frente a El Niño. Esa advertencia regional no constituye por sí sola un pronóstico de aumento de casos de dengue en Jujuy.
Linares consideró que las lluvias y la posterior llegada de temperaturas más elevadas podrían favorecer una mayor presencia de mosquitos. Su planteo apunta a anticiparse a ese escenario mediante la eliminación de criaderos.
“Nunca hay que bajar los brazos”
Para el investigador, que se vean menos mosquitos no debe llevar a abandonar los cuidados. “Nunca hay que bajar los brazos con el tema de evitar la acumulación de chatarra, de la acumulación de agua”, remarcó.
También insistió en que estas tareas no deberían limitarse a los meses de mayor calor: “Eso tiene que ser permanente, sea invierno, verano, cualquier época del año, siempre hay que estar con esas precauciones”.