Lloró todo el equipo: la trastienda de los psicólogos que contuvieron a los padres de José y Leo
Sociedad · Santa Cruz

Lloró todo el equipo: la trastienda de los psicólogos que contuvieron a los padres de José y Leo

Tres psicólogas del Hospital Regional acompañaron a los papás de José y Leo desde el primer día. Armaban duplas mixtas para que cada uno pudiera hablar con quien más lo contenía. Pero cuando se juntaron a hablar entre ellos, sus propios compañeros vieron algo que no esperaban.

El operativo para buscar a José y Leo, los hermanos de 10 y 12 años que murieron en el río Gallegos, en la zona de Palermo Aike, movilizó a más de 120 personas. Pero hubo un grupo que no buscaba cuerpos: buscaba sostener a una familia que se caía. Tres jefas del área de salud mental del Hospital Regional contaron cómo fue ese despliegue y el costo emocional que dejó en los propios equipos.

Tania Brochero (Bienestar Psicosocial), Laura Alem (Apoyo Terapéutico) y María del Pilar Fernández de la Puente (Psicología) pasaron por los estudios de LU12 AM680 Radio Río Gallegos para detallar el abordaje. La convocatoria llegó el mismo domingo de la tragedia, desde la Dirección del Hospital Regional, y de inmediato se armaron equipos de seis horas en el terreno.

Un equipo que se metió sin invadir

El primer mandato fue claro: acompañar sin romper. “La parte de Bienestar Psicosocial formaba parte del apoyo al resto de los equipos que estaban trabajando y más que todo fue trabajar con las familias, con la familia de los nenes, desde un espacio de no invadir y de acompañamiento, de ver qué necesitaban y cómo se sentían en ese momento”, explicó Brochero.

La salud física también estuvo cubierta. Según detallaron, una ambulancia con médico y enfermera permaneció en el lugar para controlar a los papás si hacía falta. Porque el cuerpo también se resiente cuando el alma se parte.

Las profesionales describieron reacciones diversas y todas válidas: personas disociadas, que no logran conectar con su afecto, y otras sumidas en una angustia profunda. “Fue acompañar todo este proceso y también ir acompañando cómo son los procesos de duelo, porque son distintas etapas y cada uno va reaccionando en ese momento como puede”, señalaron.

La familia, coincidieron, abrió la puerta. “La familia habilitó ese espacio, porque si no hubiese sido muy difícil entrar a ayudar. No dejarse ayudar es muy difícil. Son momentos muy críticos y, cuando el equipo se forma, nosotros desde el domingo ya estuvimos ahí”, remarcaron. Y valoraron esa recepción: “El primer acercamiento es vital, que llegues y sientas la compañía del otro, que hay un otro que te está sosteniendo”.

La clave: duplas mixtas y respeto por las creencias

La organización no fue improvisada. Los equipos fueron interdisciplinarios: un trabajador social junto a un psicólogo, siempre en esa fórmula. Y a eso le sumaron una decisión que resultó determinante: cada dupla estaba integrada por un varón y una mujer.

“Por ejemplo, la mamá podía llegar a establecer una charla o una comunicación con alguna psicóloga femenina, y el papá quizás tenía más conexión con algún varón”, contaron. “Eso permitía un acercamiento concreto a cada uno de ellos, sumado a la interdisciplina”.

Las profesionales aclararon que no siempre se da de esa manera, pero en este caso funcionó así. Y subrayaron un principio que atravesó todo el operativo: el respeto por la comunidad y sus tradiciones. “Tratamos de ser respetuosos en ese sentido. El acompañamiento es siempre respetando todas estas tradiciones y la forma que tienen, porque cada comunidad tiene distintos tipos de creencias, y respetar todo este proceso forma parte de poder asimilar el duelo”, precisaron.

Los turnos se extendieron desde el inicio de la búsqueda hasta que caía la luz. “Armamos turnos desde que se iniciaba la búsqueda hasta que finalizaba el día, cuando decían ‘hasta acá llegamos porque no hay luz’”, relataron.

“Guardia de soporte”: el acompañamiento que no terminó con el hallazgo

La contención no se cortó cuando terminó la búsqueda. Las profesionales confirmaron que se garantizó la continuidad con dos turnos diarios a los que bautizaron “guardia de soporte”, distintos de la guardia habitual del hospital.

Esa guardia se presenta en el domicilio, por la mañana y por la tarde, durante los primeros días. Acompañó a las familias y también a los vecinos más cercanos al papá y a la mamá. “Se continúa el acompañamiento de las familias en el transitar de estos días. Estamos en código rojo; para nosotros, desde la salud, esto es identificar la emergencia, era prioridad esta atención”, enfatizaron.

El contacto sigue activo. Estuvieron presentes en el velatorio y en todo el proceso posterior. “Ahora estamos viendo cómo seguir en los espacios más individuales, es algo que se va construyendo en el día a día”, sostuvieron.

El costo de cuidar: cuando los que contienen también se quiebran

Uno de los pasajes más crudos de la entrevista fue el que dedicaron a ellos mismos. El equipo de Bienestar reunió a todos los que participaron del acompañamiento en el lugar donde hacen las guardias para trabajar lo emocional.

“Más allá de que estemos trabajando y seamos especialistas en el tema, también nos atraviesa como personas”, admitieron. En ese espacio, sus propios compañeros observaron una gran angustia. Organizaron la contención interna dejando que uno hable y otro contenga, para que cada uno pudiera expresar lo vivido.

Para este miércoles quedó agendado un encuentro con colegas que no participaron del operativo, donde se pondrá en palabras todo lo transitado. “Es superenriquecedor porque no es una situación menor la que vivenciaron e inevitablemente van a estar atravesados en su subjetividad”, explicaron.

Y cerraron con una frase que resume el peso de la tarea: “Es imposible que no se conmuevan, que no lloren o que no dejen de comer ese día. Este acompañamiento permite cuidar a quienes nos cuidan”.

Compromiso voluntario y charlas en las escuelas

Las profesionales destacaron la predisposición del equipo. La tarea no era obligatoria, pero la mayoría se anotó sin preguntar demasiado, aun sabiendo que implicaba un esfuerzo extra porque también había que cubrir las guardias generales. “No cualquiera hace esa tarea tan difícil”, resaltaron.

Por último, mencionaron que desde el Ministerio de Salud se iban a organizar charlas en las escuelas a las que asistían los chicos y en el club. Ellas fueron convocadas, pero debieron dedicar el tiempo necesario a esta función específica.

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