Llegó obligado a los 17 años, hoy sufre el partido más difícil: su corazón dividido entre dos mundos

Víctor Días Monteiro llegó obligado a los 17 años desde Cabo Verde y hoy, con el corazón dividido, enfrenta el partido de su vida: Argentina vs. su tierra natal. ¿De qué lado estará cuando suene el himno?

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Llegó obligado a los 17 años, hoy sufre el partido más difícil: su corazón dividido entre dos mundos

Víctor Días Monteiro nació en Cabo Verde, llegó a la Argentina forzado por su padre y este viernes vivirá el duelo más complejo de su vida: verá enfrentadas a sus dos patrias en el Mundial. Hincha de Estudiantes de La Plata desde los 6 años y presidente de la Asociación Caboverdiana de Ensenada, su historia es la de un hombre que aprendió a amar dos países sin renunciar a ninguno.

En la habitación de su casa en Berisso no hay fotos de su infancia ni recuerdos de la isla. Solo una camiseta roja y blanca de Estudiantes, la misma que heredó de su padre y que promete llevar “hasta el cajón”. “Tenía seis años y mi papá hablaba de Estudiantes todo el tiempo. Todos mis amigos eran del Benfica o del Sporting de Lisboa. Yo era de Estudiantes de La Plata”, evoca con emoción en diálogo con TN.

¿Cómo llegó a la Argentina?

Su padre había llegado al país en 1924, con 18 años. Vivió más de tres décadas en Ensenada, donde se hizo hincha del Pincha, y regresó a Cabo Verde en 1959. Víctor nació el 12 de abril de 1962 en Porto Novo, isla de Santo Antão. Todo cambió en noviembre de 1979: con 17 años abordó un vuelo de Lufthansa rumbo a la Argentina. Llegó como turista, pero su padre lo dejó en Ensenada. “Era de esa generación que decía que un hombre podía sobrevivir en cualquier parte”, dice. “Siempre quise regresar. Siempre”, repite, pero la vida lo fue atando: trabajo en la construcción, se hizo maestro mayor de obras, formó una familia, tuvo tres hijos y cuatro nietos.

El reencuentro con su tierra

Recién pudo volver a Cabo Verde en 1996, luego en 2013 y 2017. Cada viaje le confirmó que el país crece: “Se administra con mucha responsabilidad y el turismo ayudó mucho”, cuenta. Mientras el mundo descubre el archipiélago gracias al fútbol, él sonríe. “Si preguntás por una dirección, no te dicen para dónde tenés que ir. Dejan lo que están haciendo y te acompañan hasta el lugar”, describe la morabeza, esa palabra que define la hospitalidad caboverdiana.

Pero la Argentina también se convirtió en su hogar. “Ya me di cuenta de que es como la canción de Serrat: ni soy de aquí ni soy de allá. Cuando estoy en la Argentina muchas veces tengo ganas de estar en Cabo Verde. Pero cuando estuve dos meses y medio allá, en 2017, extrañaba Ensenada, La Plata, Berisso…”, confiesa.

El partido que parte el alma

Este viernes, cuando la Selección argentina enfrente a Cabo Verde, Víctor alentará a su país natal. “Cuando empiece el partido el corazón va a latir muy fuerte. Por mí, por mis hijos y por mis nietos”, reflexiona. Sabe que Argentina es favorita: “Cualquier jugador de los más económicos de la Argentina vale más que todo el plantel de Cabo Verde. Lo único que espero es que nuestro equipo haga un buen partido, que termine con una diferencia pequeña”. Después, gane quien gane, volverá a su casa de Berisso, donde lo espera la camiseta de Estudiantes. La misma que su padre le transmitió desde la distancia. Porque, como él mismo dice, “hay hombres que descubren demasiado tarde que se puede amar profundamente dos lugares sin dejar de pertenecer a ninguno”.

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