Llegó a Santa Rosa con una promesa de trabajo, pero terminó durmiendo entre chapas
Treinta años, un hijo de tres y una promesa de trabajo que nunca llegó: Mauricio terminó durmiendo entre chapas en Santa Rosa. Lo que pide no es dinero, sino una oportunidad para volver a empezar.
Mauricio Daniel Casuccio tiene 30 años, es de La Rioja y desde hace dos días está en Santa Rosa buscando empleo. Lo trajeron desde su provincia con la promesa de un trabajo en un haras de Buenos Aires, pero nunca se concretó y quedó en la calle.
“Me trajeron engañado de La Rioja a Mercedes, Buenos Aires, me dejaron sin trabajo y vine hacia acá, a ver si consigo algo, por la necesidad que tengo”, contó a Plan B Noticias. Su situación es desesperante: duerme en un predio de chapas cerca de la Terminal y solo pide una oportunidad laboral para mantener a su hijo de tres años, que vive con la madre en La Rioja.
Un viaje marcado por la decepción
Mauricio explicó que dejó su provincia con la ilusión de trabajar en un haras, cuidando un caballo de carreras. “Me dejaron tirado allá, no me dieron el trabajo, perdí lo que tenía y hoy me encuentro tirado en la calle, con la lluvia”, relató. Sin trabajo ni recursos, decidió hacer dedo desde Mercedes hasta Santa Rosa.
“No quiero ir a mis pagos, porque tengo un hijo de tres años y necesito darle de comer a él, que está en La Rioja. Soy separado. Mi hijo está con la madre y me exige una manutención. Entiendo que está todo mal en todos lados, pero quiero trabajar. Vine a laburar, si alguien me puede dar un trabajo, se lo agradecería”, agregó.
Sin teléfono y con lo justo
Consultado sobre cómo contactarlo, Mauricio dijo que no tiene teléfono. “Me robaron en Buenos Aires, no tengo nada. Ahora estoy parando cerca de la Terminal, en una escuela. Hay un predio de chapas, todo cerrado y ahí me estoy quedando”.
En las últimas horas se acercó a una farmacia ubicada en Avellaneda y San Martín, donde algunas personas se ofrecieron a ayudarlo con comida. “Yo quiero trabajar, no quiero que me den nada. Solo trabajar. Tengo 30 años y he trabajado con caballos, hago tareas de albañilería, podas, parques”, detalló.
Sin ayuda estatal
Mauricio aclaró que no buscó asistencia del gobierno. “Las esperanzas ya las perdí. Me lo rebusco por mis propios medios, no quiero depender del gobierno, ni de nadie. Allá en La Rioja no tenía trabajo, por eso me fui. Trabajaba con la leña, pero apenas me alcanzaba para comer, por eso me fui”.
Su historia es la de tantos que migran con la promesa de un futuro mejor y terminan en la calle. Ahora, en Santa Rosa, espera que alguien le dé la chance que le negaron y poder enviarle el sustento a su hijo.
Si podés ofrecerle trabajo, acercate a la farmacia de Avellaneda y San Martín o comunicate con Plan B Noticias.