Llega un enviado de EE.UU. por los US$7.000 millones que cambiarán la costa rionegrina
¿Qué se define la próxima semana en Buenos Aires que puede cambiar para siempre la costa de Río Negro? El enviado de Washington llega con una agenda que incluye US$7.000 millones y un proyecto clave frente al mar.
Ben Black, titular de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional de Estados Unidos, desembarca en Buenos Aires para convertir en obras concretas el Corredor Andes-Atlántico, el plan bilateral que puede transformar la costa de Río Negro con plantas de licuefacción frente al mar.
La Casa Rosada recibirá la próxima semana al funcionario estadounidense Ben Black, quien conduce la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC, por sus siglas en inglés). Su llegada marca el arranque formal del Corredor Andes-Atlántico, la iniciativa que contempla financiamiento por hasta US$7.000 millones para infraestructura, energía, minerales críticos y tecnología.
Según pudo saber TN, Black aterrizará en Buenos Aires el 9 de octubre. La agenda aún se está coordinando, pero en el Gobierno consideran probable que se reúna con el Ministerio de Economía, funcionarios de infraestructura y Santiago Caputo en la Casa Rosada. Más adelante llegará el subsecretario de Estado Christopher Landau.
Qué puede hacer la agencia que conduce Black
La DFC es una de las piezas clave que Washington prevé usar para estructurar las inversiones del corredor. Puede otorgar préstamos, garantías, seguros contra riesgos políticos y participar con capital en proyectos junto a inversores privados.
Los US$7.000 millones, sin embargo, no salen exclusivamente de esa agencia. El monto corresponde al marco de financiamiento firmado entre Argentina y el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM), que prevé movilizar hasta esa cifra hasta 2027 para energía, minerales críticos, redes eléctricas, infraestructura digital y tecnologías estratégicas.
La DFC, el EXIM y otras agencias estadounidenses funcionarán como instrumentos distintos dentro de una misma estrategia. El paso siguiente es definir qué proyectos pueden financiarse, bajo qué modalidad y con qué participación de empresas estadounidenses.
El proyecto estrella: Argentina LNG y su impacto en Río Negro
Uno de los proyectos más avanzados es Argentina LNG, encabezado por YPF junto con la italiana ENI y la emiratí XRG. El EXIM ya emitió una propuesta indicativa y no vinculante de financiamiento por hasta US$6.000 millones para respaldar la contratación de bienes y servicios estadounidenses vinculados al proyecto.
La iniciativa contempla producción de gas en Neuquén, plantas de tratamiento, ductos y unidades flotantes de licuefacción frente a las costas de Río Negro. YPF proyecta que las primeras dos unidades tengan una capacidad conjunta de 12 millones de toneladas anuales de gas natural licuado y comiencen a operar en 2031.
Para entender el alcance del anuncio, el plan se apoya en varios ejes productivos que buscan eliminar los cuellos de botella que hoy frenan las exportaciones argentinas:
El gigante del GNL: unos US$6.000 millones del acuerdo tienen como destino respaldar Argentina LNG, el megaproyecto de exportación de gas de Vaca Muerta que lidera YPF junto a socios internacionales.
Conexión total: el plan traza un puente entre dos polos: el noroeste argentino (rico en litio y cobre) y la cuenca de Vaca Muerta. El objetivo es unirlos a los puertos de salida mediante nuevos oleoductos, gasoductos y líneas de alta tensión, como el proyecto AMBA I.
Trenes e Hidrovía: el acuerdo abre la puerta a empresas estadounidenses para competir en licitaciones de vías navegables y ferrocarriles. En carpeta figuran la reactivación del Belgrano Cargas y el trazado estratégico que une Vaca Muerta con el puerto de Bahía Blanca.
El ala digital: el pacto también incluye desembolsos para expandir redes de fibra óptica, cables submarinos y seguridad en inspecciones aduaneras.
El antecedente que mira Washington
El Corredor Andes-Atlántico fue lanzado el 23 de septiembre en Nueva York por el canciller Pablo Quirno y Landau. Busca conectar el noroeste minero y Vaca Muerta con la Hidrovía y los puertos del Atlántico mediante inversiones en ferrocarriles, ductos, puertos, transmisión eléctrica y redes digitales.
Estados Unidos ya había anticipado que durante octubre enviaría funcionarios a Buenos Aires, Jujuy y Salta para identificar y promover operaciones. La visita de Black abrirá esa etapa de trabajo, mientras que Landau viajará después para continuar las conversaciones con funcionarios y representantes del sector privado.
En transporte, Washington y Buenos Aires también identificaron como áreas de interés las concesiones ferroviarias de carga y nuevas conexiones entre Vaca Muerta, Bahía Blanca, los puertos metropolitanos y puntos estratégicos de la Hidrovía. La intención es analizar oportunidades de financiamiento y participación de proveedores estadounidenses.
El menú incluye además infraestructura vinculada con litio, cobre, petróleo, gas y transmisión eléctrica. La lógica estadounidense es financiar no solamente los proyectos productivos, sino también las obras necesarias para trasladar esos recursos hacia los mercados de exportación.
La pata digital comprende la modernización de redes de fibra óptica, conectividad satelital e inalámbrica, cables submarinos, centros de datos para inteligencia artificial, sistemas de alerta temprana e infraestructura compartida de telecomunicaciones.
El esquema tiene antecedentes en otros corredores económicos impulsados por Washington. El Corredor de Lobito, en África, combina ferrocarriles, energía y conectividad para unir zonas productoras de minerales con el Atlántico, mientras que Estados Unidos participa junto con Filipinas y Japón en un corredor en Luzón que integra puertos, energía, transporte e industrias estratégicas. La Argentina es el primer caso de este tipo que Washington lanzó en el hemisferio occidental.
Las visitas que vienen
La visita de Black será seguida por la de Landau hacia fines de octubre, que tendrá un perfil político y comercial más amplio. En noviembre, además, la Casa Rosada tiene reconfirmada la llegada del vicepresidente estadounidense JD Vance, dentro de una gira regional. El Gobierno todavía trabaja con Washington en la agenda de ese viaje.
La prioridad de la reunión de la próxima semana será empezar a definir la cartera concreta del Corredor Andes-Atlántico: qué obras pueden avanzar primero, qué agencia estadounidense intervendrá en cada una, qué requisitos deberán cumplir y qué participación tendrán las empresas privadas. El Gobierno busca que el acuerdo anunciado en septiembre pase así a una primera etapa operativa antes de las próximas visitas de altos funcionarios de Estados Unidos.
Con información de TN y Río Negro.