Le sacaron las regalías a La Pampa y los aliados de Milei hicieron algo que nadie esperaba
La medida que le quitó las regalías a La Pampa por Los Nihuiles y se las dio a Mendoza dejó a la UCR y el PRO en una posición incómoda frente a sus aliados libertarios. Uno de los precandidatos optó por no aparecer.
La decisión del gobierno de Javier Milei de quitarle a La Pampa las regalías que percibía por Los Nihuiles y transferirlas en su totalidad a Mendoza descolocó a los partidos opositores que buscan sumar a La Libertad Avanza a una alianza "de todos". El tema expuso las contradicciones internas de la UCR y el PRO, que quedaron atrapados entre su discurso y la realidad de un gobierno nacional que avanza sobre los recursos pampeanos.
En la dirigencia radical y macrista hubo desconcierto apenas se conoció la medida. La primera en reaccionar fue la precandidata macrista Marita Mac Allister, que repudió la decisión y pidió diálogo. Más tarde, el presidente del PRO y diputado Martín Ardohain habló de falta de diálogo del gobierno provincial, un argumento que sonó cínico considerando que Milei no solo insulta sino que cierra canales de comunicación y ni siquiera atiende a sus aliados.
Dos posturas en el radicalismo
En la UCR las reacciones fueron más lentas y divididas. Los diputados provinciales repudiaron el "nuevo despojo" de manera unánime. Distinta fue la salida del precandidato Martín Berhongaray, que horas después se manifestó en contra del decreto pero acusó al gobierno pampeano de no haber atendido una resolución de la Procuración del Tesoro de la Nación de 2015 que avalaba la decisión. Para el autor, nueve años después ese argumento ya no se sostiene: ni Mauricio Macri ni Alberto Fernández, cuando pudieron, sacaron las regalías. Milei sí lo hizo.
El vocero y precandidato a gobernador por los libertarios, Adrián Ravier, optó por esconderse. Es parte del gobierno de Milei y avala la decisión a favor de Mendoza. Las fuerzas menores aliadas a LLA, como Comunidad Organizada, también guardaron silencio.
Campo minado para la oposición
El nuevo golpe sobre los derechos del río Atuel dejó al desnudo que la campaña de la gran alianza opositora pampeana será complicada. Casi como caminar en campo minado esperando que no explote todo por el aire. No solo por los malabares que deberán hacer la UCR y el PRO para abordar temas de la agenda nacional con la que no concuerdan, y maquillar sus diferencias. También por los fondos para discapacidad, las rutas, la Universidad pública o la coparticipación que se queda Nación. Y por el desafío de consensuar un programa mínimo para La Pampa: ¿cómo conciliarán lo que piden los legisladores radicales y macristas con lo que impulsa LLA desde Nación quitándole fondos y derechos a la provincia?
Días atrás hubo un acto en General Pico que recordó al gobernador Ismael Amit (1958-1962 y 1964-1966), una figura que los menores de 50 años ni ubican pero que para la dirigencia opositora tiene peso simbólico: fue el único gobernador no peronista de La Pampa. Estuvieron Berhongaray y Mac Allister, que además de representar a los partidos con base territorial tuvieron lazos familiares con Amit. De LLA no se vio a nadie. Ahí está la gran contradicción: dos partidos con raíces pampeanas deberán compartir espacios con una fuerza implantada desde las redes, anclada en una agenda presidencial y sin políticas propias para la provincia.
Una alianza de tres sostenida solo por la necesidad de llegar al poder y por su antiperonismo.