Le robaron todo su kiosco en pandemia y hoy vende bingos en la calle para no bajar los brazos
Sergio Ramón González tenía un kiosco de golosinas en Encarnación. Un día, en plena pandemia, los ladrones se llevaron todo. Hoy, entre bingos y changas, pelea por salir adelante y deja una lección que no te podés perder.
Sergio Ramón González perdió su puesto de golosinas en Encarnación durante la pandemia, cuando los delincuentes lo vaciaron por completo. Lejos de rendirse, hoy se instala frente a un supermercado para vender cartones de Seneté y bingos, y complementa sus ingresos con changas de jardinería y mantenimiento.
El trabajador, oriundo de Cambyretá, contó que la inseguridad le arrebató su único sustento en plena crisis sanitaria. "Antes de vender esto, yo tenía un puestito de golosina y en la pandemia se me robó todo. Y desde ahí empecé a vender esto", recordó. Sin ayuda estatal ni ahorros, la urgencia lo llevó de nuevo a la calle: "Tuve que trabajar, si no no comía".
A pesar del golpe, González se aferró a su oficio de toda la vida. "Yo siempre trabajé vendiendo, siendo vendedor. Siempre fui vendedor", remarcó con orgullo sobre su trayectoria en la zona fronteriza.
La filosofía del esfuerzo diario
Para González, la clave está en no detenerse. "No hay que bajar los brazos porque a mí me robaron mucho y sigo trabajando", sostuvo. Por eso combina la venta de bingos con cualquier tarea que surja: "Tengo mi esculpidora, hago esculpida, arreglo jardín, tiro basura, lo que hay. Siempre cuando haya una monedita", detalló. Y sentenció: "Hago de todo. De todo menos robar".
En cuanto a los juegos de azar, explicó los precios y los premios tentadores: "El bingo está en 20.000 guaraníes, pero tiene un premio de 5.000 millones de guaraníes y Seneté tiene un premio de 3.200 millones de guaraníes". Además, aclaró que "el bingo está a 20.000 y el Seneté está a 10.000".
La venta diaria no da para lujos. "Gano semanalmente 250 mil, 260 mil por ahí, semanal", confesó. Y sobre sus clientes, bromeó: "Más paraguayos y legalmente más paraguayos, porque los kurepí, en Argentina, son un poco sa'i".