Le puso la pañoleta colorada y lo hizo presidente: 10 años después, Cartes le soltó la mano
Cartes le ató la pañoleta colorada en 2016 y lo empujó hasta la presidencia. Diez años después, el mismo hombre que lo hizo llegar a la cima fue quien le abrió la puerta de salida: el respaldo al juicio político y la renuncia de Peña, en cuestión de horas.
Santiago Peña renunció a la presidencia de Paraguay este jueves, horas después de que el Partido Colorado respaldara el juicio político en su contra. El hombre que lo llevó al poder, Horacio Cartes, fue también quien selló su salida.
La decisión la comunicó el propio mandatario, de 47 años, a través de un mensaje en redes sociales. Antes, su propio partido había dado luz verde al proceso de destitución en el Congreso.
“He tomado la decisión de presentar mi renuncia a la presidencia de la República. Lo hago pensando en la estabilidad de nuestro país, en la paz social y en la necesidad de preservar nuestras instituciones democráticas”, expresó Peña.
El ahora expresidente pidió disculpas a quienes pudieran sentirse defraudados, aunque en ningún momento reconoció responsabilidad en la crisis financiera que desató su caída.
La pañoleta que lo cambió todo
El 29 de octubre de 2016 quedó grabado en la historia política paraguaya. Ese día, Cartes, entonces presidente, le ató una pañoleta roja al cuello a un joven economista que hasta ese momento militaba en el opositor Partido Liberal.
Con ese gesto, Santiago Peña Palacios ingresaba al poderoso Partido Colorado. Siete años más tarde, llegaría a la presidencia.
Nacido el 16 de noviembre de 1978 en Asunción, Peña es hijo de padre paraguayo y de Ana María Palacios, una argentina oriunda de Buenos Aires. Su perfil siempre se mantuvo lejos del dirigente colorado tradicional: modales moderados, formación internacional y paso por organismos financieros.
Se recibió de economista en la Universidad Católica Nuestra Señora de la Asunción y luego obtuvo una maestría en Administración Pública en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Trabajó en el Banco Central del Paraguay y después en el Fondo Monetario Internacional (FMI), en Washington, antes de volver al país.
Está casado con la arquitecta Leticia Ocampos y tiene dos hijos. Había sido padre por primera vez a los 17 años, un dato que él mismo mencionó en más de una oportunidad durante su carrera pública.
El salto a la política de la mano de Cartes
En 2015, Cartes lo nombró ministro de Hacienda. Al año siguiente, la relación tomó un giro determinante: el entonces presidente exigió que todos los miembros de su gabinete pertenecieran al Partido Colorado.
Peña, afiliado al Partido Liberal desde la adolescencia, cambió de partido para conservar su cargo. La conversión quedó inmortalizada en aquella foto con la pañoleta roja. El joven ministro argumentó que la decisión respondía a sus convicciones y a su identificación con un proyecto de desarrollo nacional. Sus detractores, en cambio, lo leyeron como una muestra de sumisión al dirigente colorado.
La apuesta funcionó. En 2017, Cartes lo lanzó como precandidato presidencial de su movimiento, Honor Colorado. Peña perdió las internas contra Mario Abdo Benítez. Tras esa derrota pasó al sector privado y trabajó para el Banco Basa, vinculado al grupo empresario de su mentor.
En 2022 volvió a intentarlo y esta vez se impuso. En abril de 2023 ganó las elecciones generales con cerca del 43% de los votos, frente a una oposición fragmentada, y le devolvió a Cartes una influencia decisiva sobre el Poder Ejecutivo.
Así, a los 44 años, Peña se convirtió en el presidente más joven de la etapa democrática paraguaya. Desde el primer día quedó flotando una pregunta que lo persiguió hasta el final: ¿cuánto gobernaba realmente él y cuánto seguía manejando Cartes desde la conducción del Partido Colorado?
El expresidente, uno de los empresarios más acaudalados del país, había sido sancionado por Estados Unidos bajo acusaciones de corrupción. Cartes rechazó los señalamientos. Peña, por su parte, defendía el vínculo político y aseguraba que tenía independencia para gobernar.
Logros económicos y una gestión bajo la lupa
Peña llegó al Palacio de López con una promesa simple: “Vamos a estar mejor”. En campaña había ofrecido generar 500.000 empleos, reforzar la seguridad y atraer inversiones para transformar la economía.
En el plano económico, su gobierno mostró resultados. Paraguay obtuvo en 2024 el grado de inversión de Moody’s, un reconocimiento a su estabilidad macroeconómica y a las reformas fiscales e institucionales. La economía creció de forma sostenida y, de acuerdo con los datos que difundió el propio Ejecutivo, se expandió un 6,6% en 2025.
Su administración también reorganizó los organismos tributarios, impulsó proyectos de infraestructura y puso en marcha el programa de alimentación escolar Hambre Cero, una de sus iniciativas emblemáticas.
Pero los buenos números macroeconómicos chocaban con los problemas cotidianos de buena parte de la población. El deterioro de los servicios públicos, las dificultades del sistema de salud, el costo de vida y las denuncias de corrupción y nepotismo alimentaron las críticas contra su gobierno.
Las controversias también llegaron al terreno institucional. En 2024, la destitución de la senadora opositora Kattya González desató protestas. Una iniciativa para endurecer los controles sobre las organizaciones no gubernamentales fue cuestionada por la oposición, la Iglesia y organismos internacionales.
En seguridad, Peña adoptó una línea más dura contra el crimen organizado. Una de sus operaciones más resonantes fue la intervención de la cárcel de Tacumbú, en diciembre de 2023, que terminó con la muerte de once reclusos y un policía.
En el exterior buscó proyectar la imagen de un Paraguay moderno, atractivo para inversores y con protagonismo internacional. Sin embargo, sus frecuentes viajes también generaron cuestionamientos por los costos y los resultados.
Y en el centro de toda esa tensión seguía estando Cartes, cuyo sector conservaba una influencia determinante en el Congreso y en la estructura partidaria.
El escándalo bancario que lo derribó
La crisis definitiva estalló esta semana, cuando el Banco Central del Paraguay intervino Ueno Bank, una de las entidades financieras de mayor crecimiento del país, con cerca de tres millones de clientes y aproximadamente 850 millones de dólares en fondos públicos.
La medida dejó a numerosos depositantes sin acceso a sus cuentas y desató manifestaciones en Asunción. Largas filas de ahorristas se concentraron frente a las sucursales para reclamar la devolución de su dinero.
Según las autoridades monetarias, el banco presentaba graves problemas de solvencia y había incumplido exigencias regulatorias. La investigación también puso bajo la lupa operaciones crediticias vinculadas con empresas de sus propietarios y derivó en la detención de altos ejecutivos.
Peña quedó directamente expuesto por sus antiguos vínculos empresariales con Ueno Holding, del que había sido accionista hasta 2025, y por haber designado al frente del Banco Central a Carlos Carvallo, quien antes había ocupado cargos directivos en el grupo financiero.
La oposición lo acusó de conflictos de intereses y de no haber garantizado una supervisión adecuada de la entidad. Los cuestionamientos también alcanzaron el manejo de fondos previsionales depositados en el banco.
El presidente intentó contener la crisis: reclamó responsabilidades, pidió la renuncia de Carvallo y promovió medidas para acelerar la devolución de los depósitos. Pero las protestas crecieron y la presión política empezó a extenderse dentro de su propio partido.
El golpe de gracia llegó este jueves, cuando Horacio Cartes anunció que el Partido Colorado respaldaría el juicio político contra su antiguo protegido.
“Acompañamos el juicio político al presidente de la República, Santiago Peña, a los efectos de volver a reencauzar la institucionalidad de la República”, señaló el expresidente en un comunicado.
Su salida pone fin de manera anticipada a un gobierno que había arrancado en agosto de 2023 con promesas de modernización, estabilidad económica y renovación política, y que terminó golpeado por acusaciones de conflictos de intereses, cuestionamientos institucionales y una fractura dentro del oficialismo que lo había llevado al poder.
Mensaje del Presidente de la República, Santiago Peña, al pueblo paraguayo. pic.twitter.com/RBz6IfFV9L
— Santiago Peña (@SantiPenap) November 5, 2026