Le pegaron en la cabeza, volvieron con piedras y lo esperaron escondidos: el plan que terminó con un hombre de 32 años muerto en Rosario
Policiales · Santa Fe

Le pegaron en la cabeza, volvieron con piedras y lo esperaron escondidos: el plan que terminó con un hombre de 32 años muerto en Rosario

Un hombre de 32 años recibió un golpe en la cabeza, después le tiraron piedras a su casa y más tarde lo esperaron escondidos a media cuadra. La secuencia que la Fiscalía reconstruye termina con dos disparos y una causa con cuatro imputados.

La Justicia de Rosario avanza sobre el homicidio de Diego Maximiliano Flores, de 32 años, ultimado a balazos el martes 27 de octubre en el noroeste de la ciudad. Este martes, en el Centro de Justicia Penal, cuatro jóvenes quedaron imputados por el hecho, que según la Fiscalía fue el cierre violento de un conflicto que escaló en apenas dos horas.

La fiscal Laura Riccardo les atribuyó el delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas, en concurso real con portación de arma de fuego de uso civil, en calidad de coautores. El juez de primera instancia Hernán Postma ordenó la prisión preventiva por el plazo de ley para los cuatro.

Los señalados son Brian P., de 26 años; Ezequiel P., de 28; Miqueas T. y Nahuel G., ambos de 19. La hipótesis oficial sostiene que actuaron de manera coordinada y que aguardaron a Flores en los alrededores de su vivienda, sobre Juan B. Justo al 8500, hasta que el hombre salió a la calle.

El primer golpe, a plena luz del día

Según la imputación, todo arrancó cerca de las 13 de aquel 27 de octubre. Brian P. circulaba en una moto de 110 centímetros cúbicos por García del Cossio cuando se topó con Flores y le pegó en la cabeza, detrás de una oreja. Tras la agresión, la víctima volvió a su casa. El episodio, lejos de apagarse, siguió escalando.

Dos horas más tarde, alrededor de las 15, Flores quiso salir a buscar a Brian por la pelea anterior, pero sus familiares lograron frenarlo. Mientras seguía adentro, aparecieron Miqueas T. —a bordo de una bicicleta roja y negra— y Nahuel G. Los dos empezaron a gritarle para que saliera.

Cinco minutos después volvieron con Brian P. y Ezequiel P., y esta vez comenzaron a tirar piedras contra el domicilio. La escena ocurrió con la madre de Flores, su pareja y el hijo de la pareja, de apenas un año, dentro de la casa.

La espera detrás de los árboles

Después del ataque, los cuatro se alejaron por Juan B. Justo rumbo a la cortada Caroberá. Algunos iban en bici y otros caminando. Pero, de acuerdo con la Fiscalía, no se fueron del todo: se escondieron detrás de unos árboles, a media cuadra de la vivienda, y se quedaron allí esperando que la víctima apareciera.

La reconstrucción de Riccardo indica que los acusados se acercaron de nuevo cuando vieron a Flores salir de su casa. Volvieron los insultos y se desató el ataque. Miqueas T. habría sacado un arma calibre 22 largo y le habría disparado dos veces. Acto seguido, el grupo se retiró del lugar.

Uno de los proyectiles impactó en el tórax de Flores y le provocó una herida que derivó en un taponamiento cardíaco. Esa lesión fue la que le causó la muerte.

La Fiscalía les atribuyó a los cuatro jóvenes una actuación conjunta y coordinada, y apuntó de manera individual a Miqueas T. como quien habría efectuado los disparos.

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