Le exigen a Rivarola activar la mesa contra la inseguridad que aprobó y nunca convocó
Si vivís en Palpalá, esto te toca de cerca: la ordenanza que debía coordinar a la policía, el municipio y los vecinos contra el delito sigue sin aplicarse. Un concejal salió a reclamar y comparó: otras ciudades tienen triple de efectivos. ¿Qué respondió el intendente?
El bloque opositor del Concejo Deliberante de Palpalá salió a cruzar al intendente Carlos Rivarola por la falta de aplicación de la ordenanza “Palpalá Segura y Acompañada”. La norma, aprobada formalmente, sigue sin tener una mesa de enlace activa contra la inseguridad, pese a que la ciudad no da tregua en ese tema.
El edil Oscar Alcocer, del Frente Palpaleño, reclamó al Ejecutivo municipal que se ponga al frente del problema y convoque de manera urgente el espacio de articulación que contempla la legislación. Esa herramienta prevé la coordinación entre la policía local, la Unidad Regional N°8, el municipio y los centros vecinales, pero hasta ahora no hubo convocatorias ni mesas de trabajo.
Desigualdad de recursos y reclamo por la coparticipación
En su exposición, Alcocer también marcó una fuerte asimetría en la distribución de recursos de seguridad en comparación con otros departamentos de la provincia. Mientras localidades con densidad demográfica similar, como Perico o San Pedro, cuentan con plantas de entre 500 y 700 efectivos policiales, Palpalá apenas ronda entre 150 y 200 agentes operativos.
“Necesitamos que el intendente se ponga al frente del tratamiento de la inseguridad (...) Si tenemos que ir a decir al gobernador que no nos deje Palpalá como una zona liberada, el Frente Palpaleño va a acompañar al intendente para que no tenga temor en pedirle a la provincia que se resuelva esto”, remarcó el edil.
Desde el cuerpo legislativo también insistieron en la necesidad de debatir y sancionar la nueva ley de coparticipación provincial, una deuda que arrastra las gestiones desde la era de Gerardo Morales hasta la actualidad de Carlos Sadir. Argumentaron que la falta de previsibilidad económica convierte a los intendentes en “rehenes políticos”.