Le envió la ubicación por WhatsApp y suplicó que llamen a la policía: el desesperado pedido de auxilio antes del femicidio
Graciela López envió su ubicación por WhatsApp a su madre antes de ser asesinada por su expareja, el policía Luciano Estudie, quien también mató a su padre en Chaco.
La madre de Graciela López, la mujer asesinada por su expareja en Chaco, reveló que la joven logró enviarle la ubicación exacta donde la había llevado Luciano Estudie antes de que el policía cometiera el crimen. El mensaje llegó con una súplica desgarradora.
Antes de compartir el mapa vía WhatsApp, la víctima escribió: “Llamá a la policía. Buscá la forma de ayudarme, estoy amenazada. No me llames”. Olga, madre de Graciela, mostró la captura de la última conversación al diario Norte Grande Federal.
Gracias a ese mensaje, Olga alertó a la Policía, que se presentó en el paraje Las Tres Bocas, donde Graciela y uno de sus tres hijos estaban secuestrados por el cabo primero. Sin embargo, los intentos por disuadirlo fueron en vano.

“Él iba a matarnos a todos, ella nos salvó”
Gabriela, hermana de Graciela, contó que la joven decidió no denunciar a su expareja por amenazas y violencia de género para proteger a su familia. “Ella no denunció nada y se llevó todo con ella. Se fue porque salvó a sus hijos y a mis viejos. Ella se llevó todo con ella para salvar a los demás”, afirmó. Según su testimonio, Estudie “estaba decidido a hacer cualquier cosa, iba a haber una masacre”.

Por su parte, Olga lamentó no haber podido evitar la tragedia: “No llegamos a tiempo para salvarla. Eso es lo que más duele”.
Mauro, expareja de Graciela y padre de sus dos hijas mayores, aseguró que intentó ayudarla radicando una denuncia, pero los funcionarios lo recibieron “con burla”. Contó que sus nenas presenciaron cuando el policía le pegó con un cinto a la mujer.
La Fiscalía continúa investigando el caso
El abogado de la familia de la víctima, Juan Arreguín, informó que la Fiscalía está recolectando información sobre el crimen. “La Fiscalía está reconstruyendo no solo este suceso y la previa a estos momentos, sino también el contexto de violencia en el que Graciela vivía”, señaló a Diario Chaco.
La madre y la hermana de Graciela declararon ante la Justicia este viernes. Queda pendiente el testimonio del hermano de la víctima, quien recibió al menor de sus hijos momentos antes del femicidio.
Atrincheramiento y femicidio
El martes pasado, Estudie tomó de rehén a Graciela Mabel López (33) y a su hijo menor y se dirigió al paraje Tres Bocas, a orillas de El Paranacito, en Puerto Vilelas, según Diario Chaco.
Cuando la policía de Vilelas llegó al lugar, el hombre se atrincheró. Mientras esperaban al Cuerpo de Operaciones Especiales y Justicia (COE), Estudie apuntaba a la víctima en la cabeza con su pistola reglamentaria 9 milímetros. Accedió a liberar al nene.
Las autoridades intentaron negociar, pero el cabo, que trabaja en la comisaría N°4, confesó que ya estaba “jugado” y que había hecho “una macana”.

Frente a los agentes, Estudie mató de un tiro en la cabeza a la mujer y disparó contra las fuerzas desplegadas. Un integrante del COE logró herirlo en el rostro para neutralizarlo.
Estudie fue trasladado al Hospital Perrando, donde ingresó a terapia intensiva y fue estabilizado. Sufrió una herida “de arma de fuego con orificio de entrada en mentón y salida en el rostro”. Luego, fue derivado a un sanatorio privado en Resistencia, donde quedó internado bajo custodia.
El parricidio previo al secuestro
Tras el caos, las autoridades reconstruyeron el doble crimen, que comenzó en la mañana. El policía se presentó en la casa de su padre, Luciano Alberto Estudie (57), en la calle Lestani al 650 del barrio Villa Libertad, Resistencia. Le pidió prestado su auto y, ante la negativa, le disparó. Su hermana encontró el cuerpo en la habitación de la planta alta.
Ese vehículo fue el que utilizó para llegar a la casa de Graciela. Durante la investigación, las autoridades encontraron el celular del policía en el agua, elemento clave para el caso, y confiscaron el celular de la víctima.