Le dijo a la policía que el auto era de su mamá, pero el sistema lo delató en segundos
¿Qué pasó cuando los policías despertaron al hombre que descansaba entre las jarillas, a 300 metros del auto volcado? La respuesta que dio no duró ni unos segundos.
Un episodio tan insólito como difícil de explicar tuvo lugar en el norte neuquino. Un hombre fue detenido tras protagonizar un vuelco con un Fiat Uno que había sido robado, y la secuencia terminó de la manera menos pensada: la policía lo encontró durmiendo la siesta entre los matorrales.
Todo empezó durante una recorrida de rutina por la Ruta Provincial 7, según informaron fuentes de la División Tránsito de Chos Malal. El procedimiento se desarrolló a la altura del paraje Aguada La Mula, a unos 50 o 60 kilómetros al sureste de Chos Malal.
El encuentro en la ruta
Los efectivos se toparon con un hombre que, sin mayores problemas, les entregó unos papeles del vehículo. Su explicación: los había encontrado tirados al lado de un auto que estaba volcado.
Cuando los policías llegaron hasta el lugar indicado, se encontraron con un Fiat Uno negro completamente destrozado. El rodado estaba de costado, hundido entre el polvo y la vegetación.
El estado del vehículo era desastroso: el techo quedó hundido y abollado por los tumbos, el parabrisas delantero había salido volando, la luneta trasera estaba reventada y los espejos colgaban. El capot aparecía rayado, como si lo hubieran arrastrado, y todo estaba cubierto de tierra y barro. Alrededor se veían restos del auto, un bidón, vidrios rotos y una caja de herramientas tirada en medio del descampado.
El Uno había quedado clavado entre las jarillas y el monte bajo, el paisaje árido y pedregoso típico de la zona, sin sombra ni agua a la vista.
Lo llamativo era que adentro no había nadie.
La búsqueda y el hallazgo inesperado
Los efectivos de Tránsito no dejaron el caso abierto. Siguieron las huellas que salían del rodado y, a unos 300 metros hacia el sur, detrás de unos montes de jarilla, dieron con el hombre.
Estaba tirado, descansando, como si nada hubiera pasado. Como si hubiera salido a tomar sol.
Cuando lo despertaron, el sujeto respondió con total tranquilidad: dijo que era el ocupante del auto y que el vehículo pertenecía a su madre, que vive en Chos Malal.
La mentira le duró apenas unos segundos. Al verificar el dominio en el sistema, apareció la verdad: el Fiat Uno tenía un pedido de secuestro activo. Había sido denunciado como sustraído en el barrio Don Bosco de Chos Malal.
Robó el auto, volcó en la ruta y se fue a dormir la siesta. La secuencia no cierra, pero ocurrió.
De manera inmediata se procedió a su detención y el hombre quedó a disposición de la Justicia.
Dónde queda Aguada La Mula
El paraje donde se desarrolló el hecho se ubica a unos 50 a 60 kilómetros al sureste de Chos Malal. Por allí pasa la Ruta Provincial N° 7, que nace en el paraje Auquinco, sobre la Ruta Nacional 40, y se interna hacia el desierto en dirección a Añelo y Rincón de los Sauces.
Es una zona de monte bajo, jarillas, piedra y ripio, donde casi no pasa nadie. Allí creyó el ladrón que podía esconderse para dormir. No pudo.