Le dijeron que tener un gato lo dejaría soltero para siempre: la ciencia le dio la razón
Un hombre divorciado quiso adoptar un gato pero una colega le advirtió que las mujeres lo rechazarían. Un estudio de la Universidad Estatal de Colorado respalda la teoría: los hombres con gatos son vistos como menos masculinos en apps de citas.
Un hombre recién divorciado pensó en adoptar un gato para sentirse acompañado, pero una compañera de trabajo lo convenció de lo contrario. Según ella, las mujeres rechazan a los hombres con gatos. Un estudio de la Universidad Estatal de Colorado respalda esta teoría: las mujeres jóvenes evitan a los dueños de gatos en apps de citas.
El protagonista de esta historia es un amigo del autor que, tras separarse, buscaba compañía. Tras disfrutar de los gatos de su amigo, consideró adoptar uno. Sin embargo, una colega le advirtió que tener un gato arruinaría su vida amorosa: “Las mujeres ven a los hombres con gatos como débiles, femeninos y sumisos”, le dijo. “Nunca conseguirías una cita”.
¿Qué dice la ciencia sobre los hombres con gatos?
Un estudio de 2020 de la Universidad Estatal de Colorado analizó fotos de perfil en apps de citas. Las mujeres de 18 a 24 años rechazaban con más frecuencia a hombres que posaban con un gato. “Los hombres que sujetaban gatos eran percibidos como menos masculinos; más neuróticos, agradables y abiertos, y menos atractivos para salir con ellos”, señala la investigación.
Sin un gato en la foto, el 38% de las mujeres aceptaba una cita. Con el gato, el porcentaje caía drásticamente. El estudio sugiere que las mujeres recurren a normas culturales: los gatos son considerados mascotas femeninas, por lo que los hombres con gatos son vistos como menos masculinos.
El perro como imán de citas
En contraste, un amigo gay del autor confirmó que su perro le genera atención femenina constante. “Ha habido momentos en los que no he podido escapar”, dijo. “Es como si quisieran algo de mí que no puedo darles. No te puedo contar la cantidad de veces que muy probablemente pude haber tenido sexo gracias a mi perro”.
El autor también relata el caso de un hombre que llevaba dos cachorros a una cafetería y atraía a mujeres que intercambiaban números con él. Pero un día, un cachorro se soltó y casi es atropellado. La mujer con la que hablaba se molestó y no hubo intercambio de teléfonos.
El final de la historia: ¿gato o perro?
El amigo que quería un gato finalmente optó por un perro, siguiendo el consejo de su compañera. Dos años después, consiguió pareja, se casó y tiene un hijo. Aunque ama a su perro, ahora usa audífonos y evita el contacto visual para que no lo paren en la calle. Si alguien insiste, responde: “Muerde”.
El autor, amante de los gatos, defiende su estilo de vida: sin paseos, sin parques para perros, sin conflictos. “Solo mi esposa y yo en casa, leyendo en el sofá, relajándonos con Junebug, Cheeto y Birdie”, concluye.