Le dijeron que era solo leche estancada: la carrera contra el reloj de una mamá de 30 años

Una pelotita en el pecho, dos diagnósticos que la mandaron a casa y tres meses de turnos cancelados. Cuando Soraya contó su historia en un video, la respuesta de la gente la sorprendió.

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Le dijeron que era solo leche estancada: la carrera contra el reloj de una mamá de 30 años
Le dijeron que era solo leche estancada: la carrera contra el reloj de una mamá de 30 años

Soraya Syczok tiene 30 años, cría sola a su hija Luna y desde julio sabe que tiene cáncer de mama en etapa 3. Lo que parecía el principio de un tratamiento se transformó en otra batalla: durante tres meses no consiguió turnos en la salud pública y los estudios que le pedían para operarse solo podían hacerse de forma privada, un gasto que su sueldo no cubría.

Su historia la contó ella misma en un video que publicó en redes sociales, cuando ya no le quedaban alternativas.

De "un conducto obstruido" a un nódulo grande

Todo empezó en 2023, poco después del nacimiento de Luna. Soraya notó una pelotita en la mama derecha y los médicos que la revisaron le dijeron que se trataba de "un conducto de leche obstruido". Siguió las indicaciones, se hacía masajes, pero el bulto no desaparecía: crecía.

"Empecé a tener dolores, me daban calambres y sentía que me estaban estrujando el pecho", recordó en diálogo con TN. En una segunda consulta le hablaron de "una displasia mamaria", una afección benigna. Confiada en ese diagnóstico, no insistió con más estudios.

Los síntomas, sin embargo, se volvieron insoportables. En febrero de este año, mientras visitaba a su padre en Corrientes, el dolor ya no le daba tregua: "No podía pasarme el jabón porque me dolía mucho".

El ecógrafo que la atendió en un hospital correntino le recomendó guardar la imagen del absceso y consultar a una ginecóloga. La especialista volvió a descartar la alarma. "Me dijo 'no te voy a operar porque eso es chiquito'. Ni siquiera me dio opción y no me hizo más estudios. Me recetó paños de agua fría y caliente, ibuprofeno y una pastilla para cortar la lactancia", contó Soraya.

De vuelta en Buenos Aires, decidió buscar otra opinión. Los calambres la despertaban de madrugada, no podía usar corpiño ni hacer actividad física. El "bultito" se había convertido en un nódulo grande y también le encontraron otro en la axila derecha.

El diagnóstico y la carrera contra el tiempo

En julio llegó la confirmación del cáncer de mama en etapa 3. A partir de ahí comenzó la búsqueda de un oncólogo y de un centro de salud donde realizarse los estudios previos a una operación inminente. Además, la Municipalidad de Tres de Febrero le exige la firma de un oncólogo para entregarle la medicación.

Cada vez que encontraba un especialista, le cancelaban el turno hasta "dos horas antes de la cita". "No me están dando turnos médicos para nada", lamentó.

La angustia llegó a su punto máximo cuando un profesional le dio un pronóstico sin vueltas: "Me dijo 'si no conseguís turno, lo tenés que pagar. Lo tenés que hacer ya, porque si no, vas a tener una vida miserable'".

Sin obra social y con dos estudios imposibles de pagar

Soraya no tiene obra social ni prepaga. Para avanzar necesitaba dos exámenes: un ecocardiograma y un centellograma óseo. Trabaja medio turno como fiambrera en un supermercado, en negro, con un horario que le permite cuidar a Luna pero que no le alcanza para cubrir el alquiler, los impuestos y esos dos estudios complejos.

"Seguí insistiendo en conseguir turnos, hasta que me largué a llorar en el trabajo porque no podía juntar la plata y estaba entrando en crisis", relató. Un compañero la vio en ese momento y le sugirió que hiciera un video para recaudar fondos.

Le daba vergüenza pedir ayuda, pero ya había agotado todas las vías durante tres meses. Así llegó el mensaje que cambió su situación: "Estoy teniendo dificultades para conseguir turnos en la Salud pública. Realmente estoy haciendo todo, pero no me queda otra opción que hacerlo de manera privada, y eso es un monto con el que no cuento".

Y agregó: "Soy mamá soltera. Trabajo, como todos, para sobrevivir, entonces tengo que pedir ayuda para poder recaudar, hacerme los estudios y poder comenzar con la quimioterapia".

La respuesta que no esperaba

El video conmovió a miles de personas. Llovieron comentarios de aliento, oraciones y consejos, pero también llegó lo concreto: Soraya reunió el dinero para los dos estudios clave para la operación y varios especialistas la contactaron para ofrecerle sus servicios sin costo.

Este miércoles le realizarán el ecocardiograma y en breve le darán turno para el centellograma óseo. Además, este lunes 2 de noviembre, el mismo día en que Luna cumple tres años, tiene cita con un oncólogo en el Hospital Marie Curie. "Fui y me atendieron superrápido", confirmó.

Soraya reconoció que temió que su video no tuviera la repercusión necesaria. Hoy celebra lo contrario: "Anímicamente, me siento muchísimo mejor porque la gente me está ayudando un montón".

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