Le dijeron que el avión iba a Miami: el destino real que descubrió cuando ya estaba arriba
Le aseguraron que el vuelo iba a Miami. Recién con el avión en marcha escuchó el destino real, y lo que siguió fueron más de 24 horas esposado y tres escalas antes de bajar.
Alfredo César Padilla se presentó a una cita de rutina ante las autoridades migratorias de Estados Unidos. Salió detenido. Poco después estaba esposado en un avión que, según su relato, lo llevaría a un continente que nunca imaginó.
El ciudadano nicaragüense fue arrestado por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Chantilly, Virginia. Desde ahí pasó por distintos centros de detención, entre ellos instalaciones en Luisiana donde permaneció cerca de un mes, antes de ser subido a un vuelo de deportación. Según contó, nadie le informó con claridad a dónde lo enviaban.
“Nos montaron en el avión a golpes”
El testimonio de Padilla reconstruye los momentos previos al despegue en un video difundido en redes sociales. Según su versión, los agentes usaron la fuerza física para hacer subir a los detenidos a la aeronave.
“Nos montaron en el avión a golpes y no nos decían a dónde íbamos”, relató.
Los pasajeros preguntaron si el vuelo iba a Nicaragua. Sin respuestas claras, un agente les habría asegurado que el destino era Miami.
El anuncio a bordo que lo cambió todo
El engaño se develó con el avión ya en marcha. “Cuando ya estábamos en el avión, entonces dijeron: ‘Bienvenidos, vamos a despegar con destino a África’”, recordó Padilla.
La reacción fue inmediata. “Entonces, nosotros quisimos hacer una huelga, dijimos ‘África no’, pero a ellos no les importó. Nos pusimos de pie para que el avión no despegara. Sin embargo, despegó con toda la gente de pie y nos tuvimos que sentar”, agregó.
Más de 24 horas esposados y tres escalas
El traslado se extendió por más de un día completo. Según el testimonio, los deportados permanecieron esposados durante todo el trayecto. El itinerario incluyó escalas en Senegal, Guinea Ecuatorial y Burundi antes de llegar a la República Centroafricana.
Al aterrizar, los pasajeros debieron abandonar la aeronave bajo nuevas amenazas. “Nos tuvimos que bajar por temor porque no sabíamos en manos de quién estábamos”, dijo el nicaragüense. “Yo soy un hombre de la tercera edad, no iba a permitir que me sucediera algo y entonces me tuve que bajar”, finalizó.
De acuerdo con Los Angeles Times, los nicaragüenses deportados como Padilla se encuentran actualmente en Bangui, capital de la República Centroafricana. El grupo denuncia que carece de documentación legal y de permisos para trabajar en el país africano.
Qué dice el gobierno de Estados Unidos
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) defendió el uso de terceros países para ejecutar expulsiones migratorias. En declaraciones citadas por NPR, la agencia presentó el mecanismo como “una herramienta de seguridad pública” destinada a retirar del territorio estadounidense a extranjeros en situación irregular considerados peligrosos por las autoridades.
“Las personas deportadas a terceros países reciben notificación y garantías antes de su expulsión”, aseguró el DHS. Según la posición oficial, el ICE obtiene compromisos diplomáticos de los países receptores para procurar que los deportados estén protegidos una vez que llegan a destino.
La administración estadounidense sostuvo, además, que sus operaciones migratorias se desarrollan conforme a la legislación federal y que los detenidos reciben un trato humano.
Las denuncias de los organismos de derechos humanos
Human Rights Watch (HRW) cuestionó las deportaciones a terceros países cuando existe el riesgo de que las personas sean enviadas a lugares donde puedan sufrir persecución, tortura u otros daños. La organización señaló que el principio de no devolución, contemplado en instrumentos internacionales, impone límites a las expulsiones cuando existe peligro para la persona afectada.
“El derecho internacional prohíbe a EE.UU. devolver a nadie a una situación de persecución o tortura. Las autoridades estadounidenses no deberían intentar enviar a estos hombres de vuelta al peligro”, dijo Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.
La directora de políticas de la organización, Savi Arvey, sostuvo en una entrevista con Los Angeles Times que la medida implementada por la administración Trump puede exponer a refugiados a situaciones de riesgo, incluso cuando previamente fueron considerados personas que necesitaban protección.
Las organizaciones advierten también sobre la falta de garantías procesales en algunos casos. Entre sus cuestionamientos mencionan la ausencia de notificaciones adecuadas, las dificultades para impugnar una deportación y la falta de oportunidades para exponer ante un juez los riesgos que implicaría el traslado.