Le dieron dos tiros en un operativo y ahora su familia le hace un pedido que lo desarma
Le dieron dos tiros en un operativo y sobrevivió. Pero hay algo que su esposa no puede digerir y que lo persigue cada vez que sale al terreno.
Diego Morales pasó por "Entre Vistas" y contó cómo su esposa e hijas viven cada vez que sale a un operativo. El funcionario sanjuanino, que recibió dos disparos en un procedimiento, confesó que su mayor temor no es por su propia vida, sino por la de su equipo de trabajo.
En una entrevista íntima en el programa "Entre Vistas", Morales mostró el costo invisible de su vocación de servicio. La herida del pasado sigue abierta en su entorno familiar, que no logra superar el episodio en el que casi pierde la vida.
"Mis dos hijas y mi esposa se han manifestado en ese sentido, y sí, mi esposa sobre todo", confesó Morales al revelar el ruego de sus seres queridos: el temor latente a que un día no regrese al hogar.
El día que casi no vuelve
La huella más profunda en la familia quedó marcada el día en que Morales recibió dos disparos durante un operativo. "Yo me acuerdo de estar en el hospital y verla entrar a ella (su esposa) tan desesperada, con su carita muy desesperada. Imaginate que la noticia de ella era que le habían dado dos tiros a su esposo. Fue drástico. Ella hasta la fecha no lo puede digerir, entonces sí le da miedo", rememoró conmovido.
El funcionario explicó que su esposa revive ese momento en silencio cada vez que él sale al terreno. A pesar del shock de haber sobrevivido a un ataque armado, Morales aseguró que en lo personal buscó refugio en la preparación para seguir adelante.
"No sé si he tenido miedo. No, no creo que haya sido miedo, porque después seguí saliendo a los allanamientos, traté de entrenar un poco más, estar un poco más preparado para los eventos que venían", relató, mostrando esa coraza indispensable para quien lidera operativos de alto riesgo.
Morales describió que opera con "una confianza extra de que uno puede terminar las tareas", lo que le permite mantener la mente fría cuando la naturaleza o el entorno se vuelven hostiles.
El miedo que sí reconoce
Sin embargo, el verdadero temor del rescatista aflora cuando la vida de sus compañeros pende de un hilo en la inmensidad de la geografía sanjuanina. "Por yo he sentido miedo de perder un equipo de trabajo", reconoció.
El funcionario evocó las misiones de alta montaña en el cerro Mercedario como los momentos de mayor desolación. "Cuando te agarraba el viento blanco y saber que de ahí nadie te va a venir a rescatar. Que vos estabas tres o cuatro días metido en la montaña subiendo, haciendo ascensos, cuando había mal tiempo y tenías que seguir subiendo. Bueno, si se separa el equipo y ahí sí te da miedo de tu gente, dónde se encuentra", contó.
Así, entre la montaña, el viento blanco y el peligro constante, Morales dejó en claro que su vocación tiene un precio que su familia paga en silencio cada día.