Le decían que era un cuento de su papá, hasta que una nota periodística lo llevó a la ONU

Una docente de Concordia escuchaba de chica que su familia descendía del primer comandante argentino en Malvinas. Ella pensaba que su papá bromeaba. Años después, una nota periodística le cambió la historia y terminó hablando frente a la ONU.

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Le decían que era un cuento de su papá, hasta que una nota periodística lo llevó a la ONU
Le decían que era un cuento de su papá, hasta que una nota periodística lo llevó a la ONU

Una docente de Concordia creyó durante años que la historia que le contaba su padre era una broma familiar. Décadas después, esa versión la llevó a hablar frente a las Naciones Unidas. Evangelina Areguatí es descendiente directa de Pablo Areguatí, el primer comandante militar argentino de las Islas Malvinas, y volvió a difundir el discurso que pronunció en 2008 ante el Comité de Descolonización.

La historia de esta docente jubilada volvió a circular en el ámbito educativo concordiense, donde compartió la experiencia que la llevó a representar la memoria de su familia y la presencia argentina en las islas.

De la duda a la ONU

Durante su adolescencia, Evangelina escuchaba a su padre asegurar que eran descendientes de Pablo Areguatí, pero no le creía. "Mi padre Antonio Areguatí me contaba que éramos descendientes de Pablo Areguati; honestamente yo pensaba que mi papá bromeaba", recordó.

Años más tarde, una publicación periodística sobre los guaraníes confirmó aquella historia familiar y le abrió una puerta impensada. "Esa nota, y los comentarios de mi papá, me dieron la posibilidad de viajar a la ONU, en el año 2008, para leer un discurso ante el Comité de Descolonización de las Naciones Unidas", expresó.

En ese viaje acompañó al entonces canciller Jorge Taiana y leyó un documento de unas veinte páginas que desarrollaba el reclamo argentino y la continuidad histórica de la presencia nacional en Malvinas.

El mensaje que llevó a Naciones Unidas

Al presentarse ante el Comité, Evangelina se definió como docente de Concordia y vinculó su tarea educativa con la enseñanza de la causa Malvinas.

"Como argentina también me siento inmensamente comprometida con la causa de las Islas Malvinas. En mis clases enseño a mis alumnos que el colonialismo no tiene razón de existir y que las Naciones Unidas han dicho que debe terminar en todas sus formas y manifestaciones", sostuvo en el discurso.

La docente también explicó el origen guaraní de su familia y el recorrido de Pablo Areguatí, nacido en las Misiones Jesuíticas y protagonista de distintos cargos militares antes de asumir la comandancia de las Malvinas en la década de 1820.

El legado de Pablo Areguatí

Según los registros históricos, Pablo Areguatí fue nombrado comandante militar de las Islas Malvinas en 1823 y ejerció el cargo en 1824, casi una década antes de la ocupación británica de 1833. También había sido alcalde y comandante de milicias en Mandisoví, antigua ciudad entrerriana que hoy corresponde a Federación.

En la parte final de su intervención ante la ONU, Evangelina retomó el compromiso de su antepasado con una frase que se convirtió en el eje del mensaje.

"Como Pablo Areguatí que se comprometió a defender estas islas como 'un territorio sagrado del estado argentino' vengo hoy en su representación a solicitar a este Comité que promueva el diálogo constructivo entre la República Argentina y el Reino Unido", leyó ante los representantes internacionales.

De las Misiones al Real Colegio de San Carlos

Areguatí nació en San Miguel Arcángel, una de las reducciones jesuíticas que integraban la Gobernación de los Treinta Pueblos de las Misiones Guaraníes, un territorio que hoy abarca regiones de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.

Era hijo del cacique Pascual Areguatí y realizó sus primeros estudios en su pueblo antes de ingresar, en 1783, al Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires. La institución fue uno de los centros educativos más prestigiosos del Virreinato y por sus aulas pasaron figuras como Manuel Belgrano, Mariano Moreno, Cornelio Saavedra, Juan José Castelli y Martín Miguel de Güemes.

Su formación académica lo distinguió como uno de los pocos guaraníes instruidos de finales del siglo XVIII.

La emigración y el nacimiento de Mandisoví

La invasión portuguesa de 1801 provocó el desplazamiento de numerosas familias guaraníes. Entre ellas estuvo la de Areguatí, que se radicó en Mandisoví, asentamiento considerado el antecedente histórico de la actual ciudad de Federación.

Ese poblado había surgido en 1777, cuando Juan de San Martín, padre del Libertador José de San Martín, creó la estancia ganadera Nuestra Señora de la Concepción del Mandisoví como posta sobre la Ruta al Salto. Décadas más tarde, el 16 de noviembre de 1810, Manuel Belgrano reorganizó el establecimiento y lo convirtió en la Villa Mandisoví, con un trazado urbano, escuela, iglesia y normas para su crecimiento institucional.

Funcionario de Belgrano y capitán de Milicias

En 1811, Belgrano designó a Pablo Areguatí como alcalde de Mandisoví, reconociendo su capacidad para conducir una comunidad estratégica del norte entrerriano. Más adelante fue nombrado capitán de Milicias por el director supremo Gervasio Posadas, consolidando su participación en la organización política y militar de las Provincias Unidas del Río de la Plata.

Durante aquellos años también intervino en los conflictos internos que marcaron el nacimiento del Estado argentino. Su enfrentamiento con el artiguismo lo alineó con las autoridades porteñas y generó fuertes tensiones en una Entre Ríos de predominio federal. Esa situación lo obligó a abandonar la región y refugiarse primero en Santa Fe y luego en Buenos Aires, donde se dedicó al comercio.

El primer comandante argentino de las Malvinas

En 1823, el gobernador bonaerense Martín Rodríguez otorgó derechos de explotación sobre un sector de las Islas Malvinas al empresario Jorge Pacheco, quien se asoció con Luis María Vernet para desarrollar emprendimientos comerciales en el archipiélago.

A propuesta de ambos, Pablo Areguatí fue nombrado el 18 de diciembre de 1823 comandante militar de las Islas Malvinas, con la misión de proteger las actividades económicas y representar la soberanía de Buenos Aires en el territorio.

En febrero de 1824 se instaló en Puerto Soledad junto a un pequeño destacamento. Ya retirado de la carrera militar, recibió además un terreno para dedicarse a la cría de ovejas mientras ejercía sus funciones como máxima autoridad de las islas.

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