Le decían "Osito de peluche" en su club de fútbol: el oscuro pasado que salió a la luz tras la masacre de Gy
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Le decían "Osito de peluche" en su club de fútbol: el oscuro pasado que salió a la luz tras la masacre de Gy

En su club de fútbol le decían "Osito de peluche" y todos lo saludaban como un vecino más. Semanas después, Jean-Paul Monnot mató a sus dos hijos y a su suegra en un pueblo francés. Lo que la investigación descubrió sobre su pasado cambió por completo el perfil que todos tenían de él.

Durante años fue, para sus vecinos de Gy, el hombre grandote y simpático que jugaba al fútbol en el club del pueblo. Pero detrás del apodo "Nounours" —"Osito de peluche" en francés— Jean-Paul Monnot escondía un historial que las autoridades no habían dimensionado del todo.

El 2 de septiembre, el hombre de 42 años asesinó a sus dos hijos, Eden y Nino, de 6 y 10 años, acribilló a su suegra Ghislaine, de 74, y después se quitó la vida en la localidad de Gy, en el departamento de Haute-Saône, al este de Francia.

Un crimen que estremeció al pueblo

Las autopsias permitieron reconstruir con crudeza cómo murieron las víctimas. Los chicos fallecieron por disparos de escopeta en la parte posterior del torso, efectuados a corta distancia. La mujer, en cambio, recibió tres puñaladas en el tórax y el abdomen, además de golpes y lesiones compatibles con un posible estrangulamiento manual.

Los cuerpos de los nenes aparecieron dentro de un vehículo utilitario. Los de la abuela y el padre estaban en una construcción prefabricada, junto a la casa familiar.

Según el testimonio de un primo, Monnot filmó los asesinatos y le envió las imágenes a su esposa con un mensaje estremecedor: "Esto es lo que te merecés". La investigación puso el foco en la separación que atravesaba la pareja y la Fiscalía ordenó analizar los dispositivos electrónicos y las comunicaciones para reconstruir sus movimientos y determinar qué ocurrió antes del crimen.

El ídolo del club que nadie sospechaba

Monnot era operario de una grúa con la que podaba árboles, retiraba cables eléctricos y limpiaba chimeneas. Pero su verdadera vida social pasaba por el FC Monts de Gy, donde lo conocían por el sobrenombre que aludía a su contextura física y su musculatura, según reconstruyeron medios locales.

Apenas unas semanas antes de la tragedia, el club había anunciado la renovación de su contrato para la temporada siguiente. "Experiencia, potencia y el mismo deseo inquebrantable de defender nuestros colores", lo describieron el 18 de agosto en redes.

Ese perfil de vecino conocido y futbolista amateur quedó atravesado por el horror. Al mismo tiempo, detrás del apodo apareció otra historia: de acuerdo con una publicación de La Dépêche du Midi, Monnot tenía registrados alrededor de un centenar de hechos vinculados a robos agravados, un dato que contrastó con lo que había informado en un principio la Fiscalía de Vesoul, que señaló que el hombre no registraba condenas por delitos contra las personas.

Quién era y cómo vivía

Según Paris Match, Monnot pertenecía a la comunidad de los gens du voyage, la denominación que se usa en Francia para identificar a distintas comunidades itinerantes, entre ellas familias de origen gitano.

En Gy había formado una familia y estaba construyendo una vivienda, aunque en los últimos meses tramitaba el divorcio. El crimen que conmocionó a la pequeña localidad francesa dejó a la comunidad entera atravesada por una pregunta que las pericias intentan responder: qué pasó en la cabeza de un hombre al que todos creían conocer.

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