Le confesó a su arzobispo lo que un cura le hizo en una pieza: a las tres semanas, lo nombraron párroco

Un hombre le escribió al arzobispo de Paraná para contarle lo que un cura le hizo en una pieza durante una confesión. La respuesta llegó, pero lo que pasó después con ese sacerdote es lo que todavía nadie explica.

· 7 min de lectura
Le confesó a su arzobispo lo que un cura le hizo en una pieza: a las tres semanas, lo nombraron párroco
Le confesó a su arzobispo lo que un cura le hizo en una pieza: a las tres semanas, lo nombraron párroco

Un mensaje enviado por Facebook en enero de 2016 destapó una historia que la Iglesia entrerriana conocía y que, sin embargo, no impidió que el sacerdote señalado siguiera escalando posiciones. El entonces arzobispo de Paraná, Juan Alberto Puiggari, recibió la denuncia directa de un hombre que había sido alumno del Seminario y que le relató un episodio ocurrido en el año 2000.

El relato, al que accedió Entre Ríos Ahora, reconstruye lo que ocurrió en una habitación de la parroquia San Cayetano, en Paraná. La víctima, identificada como MD y hoy casado y padre de familia, le escribió al arzobispo el 27 de enero de 2016: «Querido monseñor. Hace tiempo que algo se inquieta dentro mío por haber callado en su momento».

La confesión que derivó en preguntas incómodas

Según el mensaje, en el año 2000 MD se preparaba para ingresar al Seminario Mayor y tenía cercanía con el padre Carlos Alberto «Potoco» Benavídez, por entonces vicario en San Cayetano. Una siesta fue a confesarse con él y el cura le propuso pasar a su pieza «para estar más tranquilos».

«Allí comencé a confesarme y noté una actitud rara en este cura», escribió MD. En ese contexto, Benavídez le hizo preguntas explícitas: «¿Te gusta el sexo?», «¿Se te para el pene?», «¿Cuánto mide?», «¿Qué grosor tiene?». El hombre quedó inmóvil, sin poder reaccionar. El cura fue más lejos: «¿Me lo podés mostrar?», le pidió, e insistió porque quería «besarlo».

La situación se cortó de manera imprevista cuando entró a la habitación el párroco Blas Corvalán. Recién entonces MD pudo salir corriendo. Tenía 23 años, pero pensó qué habría pasado si en esa pieza hubiera estado un menor de edad. «Me fui al Sagrario de la parroquia a llorar y a preguntarle al Señor por qué me había pasado eso», le contó a Puiggari.

Después de aquel episodio, MD ingresó al Seminario. Mientras cursaba el Propedéutico, se cruzó con Benavídez, que merodeaba el lugar e intentaba acercarse. Lo evitó todo lo que pudo. Cuando se enteró de que el cura había sido trasladado a Río Negro, sintió alivio y confió en que Puiggari investigara lo sucedido. «Usted sabrá qué puede investigar o hacer. A mí no me arruinó la vida ni me mermó el amor a la Iglesia y el respeto por los sacerdotes», le escribió.

La respuesta del arzobispo y el destino del cura

El 28 de enero de 2016, a las 16.24, Puiggari le contestó por la misma vía. «Mario lamento muchísimo lo que me contas, te lo agradezco en nombre de la iglesia te pido perdón», le dijo. Y agregó: «Me comprometo a investigar el tema». En el mismo mensaje le pidió permiso para hablar con Benavídez.

Sin embargo, dos meses después de esa conversación, el propio Puiggari viajó a Nogoyá y puso a Benavídez al frente de la parroquia San Ramón Nonato. La asunción se concretó el 11 de marzo de 2016. El cura venía del Sur y volvió para hacerse cargo de una comunidad.

El escándalo estalló en junio de 2019. El lunes 10 de ese mes, la Iglesia lo retiró de Nogoyá. Su última actividad pública había sido el 3 de junio, en un acto de homenaje a los bomberos del que participó el entonces intendente y hoy senador Rafael Cavagna. Diez días después de separarlo del cargo, el Arzobispado de Paraná anunció la apertura de una investigación canónica.

Las dos denuncias en la Justicia

Benavídez acumuló dos presentaciones judiciales formuladas por hombres de Nogoyá. Una la hizo el changarín José Sánchez, que reveló que el cura le pagó 1.000 pesos por un servicio que empezó como masajes y terminó en una relación sexual. La otra la presentó DM, un papá divorciado cuya hija asiste a la escuela parroquial, que primero denunció ante Puiggari y después acudió a los Tribunales.

El vocero del arzobispo, el cura Ignacio Patat, explicó por esos días que la investigación canónica se inició a partir de la presentación escrita de DM y de «las versiones periodísticas», ante «supuestas conductas impropias del sacerdote Carlos Benavídez de la Parroquia San Ramón de Nogoyá, no relacionadas con menores de edad» ni con instituciones educativas. También se le pidió al cura que se mantuviera apartado de la vida parroquial hasta que se esclareciera lo sucedido.

El «test psicológico» en la casa parroquial

El 28 de mayo de 2019 fue un día clave. DM se encontró con Benavídez a la salida de una panadería. El cura le preguntó por qué no había ido más a visitarlo para pedirle «un consejo espiritual» y lo urgió a que fuera ese mismo día. DM aceptó. El compromiso era hacerle un «test psicológico».

Llegó a la casa parroquial cerca de las 20. «Me hace ingresar por la puerta principal que desemboca a un tipo salón, luego me hizo pasar para el fondo de la casa, que es un lugar donde hay una mesa y tiene su televisor», describió después en los Tribunales de Nogoyá. La primera parte fue una indagación sobre su vida familiar, el divorcio y la relación con sus padres. Después de 50 minutos, DM pensó que la charla había terminado y se levantó para irse.

«En ese momento, Benavídez me dice: ‘Pará, no te vayas. Si querés, hacemos el test psicológico’». El cura se levantó, se dirigió a su habitación y le pidió que lo acompañara. Le señaló la cama y le dijo: «Acostate, ponete cómodo». Se sentó junto a él e intentó calmarlo. «Me dice que me relajara. Me dice que pusiera mis brazos al costado de mi cuerpo. Me pide que cierre los ojos. Yo me ponía más nervioso. Me dice, textualmente: ‘Comenzá a tocarte con tus manos todo tu cuerpo, y que las manos vayan donde quieran llegar’», relató DM. Esa frase fue la última: se levantó furioso y se fue.

El informe, los llamados y la decisión final

Después de tres días de desasosiego, DM buscó a alguien que le redactara un informe sobre lo vivido. Esa persona, cuyo nombre decidió mantener en reserva, escribió el documento que luego fue enviado al Arzobispado de Paraná. Dos días después, el 8 de junio, lo llamó un tal «padre Mario» —¿Mario Gervasoni, secretario privado de Puiggari?— para tranquilizarlo y prometerle que Benavídez sería «sacado» de Nogoyá en breve. El 10 de junio, Puiggari lo llamó personalmente: le dijo que estaba «muy apenado» y que ya habían «tomado una decisión con Benavidez, que me quedara tranquilo». Ese mismo lunes, la curia lo retiró de Nogoyá.

Cuando MD se enteró del escándalo, volvió a escribirle a Puiggari. Le reprochó que «a las tres semanas aproximadamente de haberle contado lo que este hombre intentó hacerme en confesión, usted lo nombró párroco de San Ramón». «Son cosas inentendibles para mí. Y en cierto punto dolorosas, ya que estas cosas se podrían haber evitado si usted tomaba en serio lo que yo le manifesté», le dijo. Puiggari le respondió: «Mario sí te creí y tomé medidas, que reconozco que no resultaron. Me gustaría poder explicártelo».

MD no continuó con su vocación sacerdotal en el Seminario de Paraná. Un informe adverso de uno de sus superiores, el exrector del Seminario y hoy arzobispo de Resistencia, Ramón Dus, lo obligó a salir. Se casó y formó una familia.

De Benavídez, en tanto, no se sabe más. La Iglesia no puede explicar su paradero ni su situación eclesiástica. Potoco recibió el beneficio del olvido.

Más para leer

Lanzó una llave entre los escombros, pero los policías ya lo tenían visto en Villaguay
Policiales
Tres hermanos de Paraná llevan casi un mes presos en Israel: la Justicia pidió una cifra millonaria para sacarlos de la cárcel
Policiales
Una bebé dejó de respirar en Concordia: la reacción de tres policías que terminó en un pedido especial
Policiales
Apareció un dato clave en el apedreo a la casa del intendente de Basavilbaso
Policiales
A piedrazos en plena madrugada: apuntaron contra la casa de un intendente entrerriano
Policiales
Cuatro juveniles de River de Paraná terminaron acorralados por adultos en Victoria
Policiales