Le avisaron al 911 que tenía un corte, pero el chico de 17 años confesó otra cosa en el hospital
El 911 recibió el aviso de un corte en la pierna. Horas después, el chico de 17 años contó la verdad en el hospital y todo cambió: ahora investigan un ataque a balazos, pero la causa quedó frenada por una decisión familiar.
Un llamado de emergencia alertó por un menor herido en el barrio Los Toneles. Lo que parecía un corte terminó siendo un disparo en la pierna, según reveló el propio adolescente cuando ya estaba internado.
La madrugada de este lunes se tiñó de misterio en Chimbas. Pasadas las 00, el 911 recibió un aviso que daba cuenta de un joven lastimado en la Manzana K del barrio Los Toneles. Hasta allí se movilizaron efectivos de la jurisdicción y una ambulancia del 107.
En el lugar, los uniformados se encontraron con un adolescente de 17 años que presentaba una herida. El reporte inicial hablaba de un corte, una lesión que en principio no parecía grave. Pero la historia cambiaría minutos después.
La confesión que cambió la causa
El joven fue trasladado de urgencia al Hospital Rawson. Mientras el personal médico lo asistía, el propio chico aclaró el panorama: no era un corte, sino un balazo. Según su testimonio, alguien le había disparado.
De acuerdo a la versión que dio a los investigadores, el ataque ocurrió momentos antes en el barrio Los Tamarindos. Allí, un sujeto lo interceptó y, sin mediar palabra, le efectuó un disparo a corta distancia. El impacto le dio en una de las piernas.
El menor, sin embargo, no aportó demasiados detalles. No precisó la identidad del agresor ni el punto exacto donde se produjo la balacera. Esa falta de datos dificulta el avance de la pesquisa.
La madre se negó a denunciar
La investigación quedó en manos de la Comisaría 26ta. Pero el caso sumó un capítulo inesperado cuando la ambulancia llegó al hospital y los policías intentaron tomar la denuncia formal.
En el nosocomio, los efectivos entrevistaron a la madre del adolescente baleado. La mujer fue tajante: se negó a avanzar legalmente. Ante esa postura, los uniformados labraron el acta de abstención correspondiente.
Sin denuncia penal, el expediente queda en un cono de sombra. La falta de impulso judicial por parte de la familia deja la investigación prácticamente frenada, a la espera de que alguien aporte los datos que hasta ahora nadie quiere dar.