Las chatarras que nadie quería ya no ocupan las calles de Ushuaia: dónde terminaron
Sociedad · Tierra del Fuego

Las chatarras que nadie quería ya no ocupan las calles de Ushuaia: dónde terminaron

El municipio salió a sacar de las calles los autos que ya no arrancan y que se acumulan en los barrios. La medida toca de cerca a quienes conviven con esas chatarras en la puerta, y el destino que les dieron no es el que muchos imaginan.

Las cuadrillas municipales recorrieron una decena de puntos de la capital fueguina y se llevaron vehículos que ya no podían moverse por sus propios medios. El operativo de retiro de chatarra lo coordinó la Secretaría de Políticas Ambientales, Culturales y Educativas, con el respaldo logístico de la Secretaría de Planificación, Obras y Servicios Públicos para trasladar las unidades.

La tarea no fue improvisada: forma parte de un relevamiento técnico que el municipio mantiene de forma continua para detectar autos abandonados a los que les faltan los componentes mecánicos básicos para funcionar. Una vez identificados, los vehículos se sacan de las calles y los espacios comunitarios y se llevan directamente al predio lindante al relleno sanitario.

Qué se retiró y por qué importa

El foco estuvo puesto en las unidades fuera de uso y en los rezagos metálicos que quedan tirados en los barrios. Según explicaron desde el área, la remoción apunta a dos frentes: la sanidad y la limpieza urbana, por un lado, y la seguridad de quienes circulan a pie o en vehículo, por el otro.

El secretario David Ferreyra puso el acento en la continuidad del trabajo. “Este operativo de retiro es parte de un trabajo sostenido que realiza la gestión para identificar y coordinar el traslado de estos vehículos abandonados”, señaló.

Y agregó: “Esto nos permite seguir mejorando la sanidad y limpieza de los distintos barrios de la ciudad, mejorando también la seguridad de circulación para los vecinos y vecinas”.

Un problema que se ve en la calle

Los vehículos sin motor o desguazados ocupan espacio público, acumulan óxido y se convierten en un obstáculo para el tránsito y para la limpieza de los barrios. El relevamiento continuo busca justamente eso: que no se acumulen durante meses en las mismas esquinas.

Con el traslado al predio cercano al relleno sanitario, las unidades salen de la vía pública y dejan de ser parte del paisaje cotidiano de los vecinos. La articulación entre las dos secretarías fue clave para poder mover los vehículos, que por su estado no pueden circular por sus propios medios.

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