Las catas arrasan los frutales del Este y los productores apuntan contra una promesa incumplida
¿Hasta dónde puede llegar el daño de las catas en los frutales del Este mendocino? Los productores ya lo comparan con el granizo y apuntan a una promesa que nunca llegó.
Los productores frutícolas de Junín y San Martín están en alerta por un enemigo que no aparece en los pronósticos: las catas. Las bandadas de estas aves se multiplicaron en el oasis Este y están causando daños en plantaciones de durazno y ciruela que, según los propios agricultores, superan a los del granizo y las heladas tardías.
El reclamo se extiende por distintos puntos de la zona. En Junín, los reportes apuntan a sectores de la Ruta 60 y Molino Viejo, mientras que en San Martín hay antecedentes en Montecaseros, Palmira y Chapanay.
Un daño que llega en el peor momento
Lo que desvela a los productores es el timing. Parte de los ataques se registra durante la floración, una etapa decisiva para el desarrollo de los cultivos y para la producción de la próxima temporada.
Los testimonios recogidos por Radio Regional dan cuenta de la magnitud del problema. “Es muy grande el daño que están causando las catas, hasta el punto de que en esta dimensión es superior a lo que puede provocar el granizo e incluso una helada tardía”, afirmó un productor de la zona.
La comparación no es menor: el granizo y las heladas tardías son los riesgos conocidos de la producción mendocina, pero las grandes bandadas suman una amenaza difícil de controlar con los recursos habituales de las fincas.
Sin permiso para actuar por cuenta propia
Uno de los principales obstáculos que señalan los agricultores es que no pueden hacer frente a las aves por su cuenta. La caza o el ataque directo a las catas, sostienen, están prohibidos, lo que deja la solución en manos de las autoridades provinciales.
Entre las alternativas que reclaman aparecen los equipos sonoros de ahuyentamiento, pensados para desplazar a las bandadas de los sectores productivos. Pero el planteo va más allá de una solución inmediata: exigen que se concreten las medidas que, denuncian, ya habían sido prometidas por funcionarios provinciales.
“Esa fue una de las tantas promesas que nos hizo el ministro Vargas Arizu y el subsecretario Sergio Moralejo, pero, como todo lo que dicen, no cumplen nada”, sostuvo Raúl, otro de los productores consultados por Radio Regional.
Para conocer el alcance real de esas medidas, su estado de implementación y las razones de las demoras, sería necesario contar con información oficial de los organismos involucrados.
El impacto económico que preocupa en el oasis Este
Para los productores de Junín y San Martín, los daños en los frutales no son solo un problema de esta temporada: pueden afectar el resultado económico de las fincas y complicar la planificación de las próximas cosechas.
La preocupación también tiene una dimensión territorial. Si los ataques se mantienen en distintos distritos del Este mendocino, una estrategia de control podría superar la capacidad de respuesta individual de cada establecimiento.
En ese escenario, los agricultores consideran prioritario disponer de mecanismos eficaces para ahuyentar a las aves y proteger las plantaciones, con herramientas y alcances que contemplen las condiciones de cada zona afectada y las disposiciones vigentes para el manejo de la fauna.
Por ahora, el reclamo sigue firme: esperan que las autoridades provinciales definan medidas concretas y expliquen qué acciones se ejecutarán. La evolución del problema será determinante para medir el impacto real sobre la producción frutícola, mientras los productores advierten que la falta de soluciones puede comprometer la continuidad económica de las explotaciones.