Lácteos Verónica: la planta que quedó fuera de la venta y ahora tiene un posible comprador
Un gerente reunió a los trabajadores de Lehmann y les habló de una empresa cordobesa interesada en producir en la planta. La fábrica lleva diez meses parada y hay un detalle que todavía nadie resolvió.
Los trabajadores de la planta de Lehmann de Lácteos Verónica escucharon este lunes algo que no oían desde hace tiempo: la fábrica podría volver a producir. El gerente Santiago Meyer les comunicó que hay conversaciones con Santa Clara, una empresa láctea con sede en Villa María y Villa Nueva, Córdoba, interesada en elaborar leche en polvo en las instalaciones santafesinas. También se evaluó la chance de fabricar dulce de leche.
La noticia llega en el peor momento de la compañía. Verónica pidió su concurso preventivo de acreedores y tiene sus tres plantas —Lehmann, Suardi y Clason— prácticamente sin actividad. Para los empleados el cuadro es más duro: cobraron por última vez en febrero y arrastran atrasos salariales desde 2025.
Cómo funcionaría el acuerdo
El esquema no contempla la venta de la fábrica. Se trata de un acuerdo comercial: Santa Clara aportaría el trabajo productivo y Verónica pondría a disposición los equipos y parte de su personal. La planta de Lehmann tiene 112 trabajadores y lleva meses sin moverse.
Ponerla en marcha no sería inmediato. Primero habría que hacer tareas de mantenimiento y acondicionamiento de las máquinas; recién después podrían incorporarse los operarios de producción. También sería necesario restablecer los servicios de seguridad, limpieza y comedor.
Quedan puntos centrales sin definir: cuántos trabajadores serían convocados, en qué condiciones volverían a sus puestos y, sobre todo, cómo se pagarían los salarios adeudados.
Diez meses de parálisis y una desconfianza que pesa
Entre los empleados hay expectativa, pero también recelo. No es la primera vez que se anuncia una salida para la crisis de Verónica y ninguno de los intentos anteriores logró destrabarla. Entre septiembre y diciembre de 2025 se habían acordado esquemas de producción para terceros que debían sostener la elaboración de leche en polvo, pero esos compromisos no tuvieron continuidad y la situación financiera siguió cayendo.
En Lehmann, muchos trabajadores tuvieron que buscar otros empleos o actividades para sostener a sus familias ante la falta prolongada de ingresos. La paralización también golpeó a proveedores y productores tamberos, que acumularon acreencias a medida que la empresa dejaba de cumplir sus compromisos comerciales.
La crisis se profundizó en 2025, cuando la compañía empezó a incumplir el pago regular de salarios. A mediados de ese año, las tres plantas de Clason, Suardi y Lehmann ya atravesaban graves dificultades productivas. En diciembre, tras el incumplimiento de un cronograma de pagos semanales acordado con el gremio Atilra, los trabajadores interrumpieron las actividades. A comienzos de 2026, la fábrica de Clason estaba completamente detenida por falta de leche cruda y alrededor de 700 empleados de la compañía tenían problemas para cobrar.
Una empresa de 1923 con números en rojo
Fundada en 1923 por la familia Espiñeira, de origen español, Lácteos Verónica se convirtió en una de las firmas tradicionales de la industria láctea argentina. Desde los años 60 desarrolló su estructura industrial en Santa Fe y llegó a ocupar un lugar de peso en el sector. En sus mejores épocas procesaba más de un millón de litros de leche por día, exportaba a Argelia y a mercados de Medio Oriente y registró ventas externas por más de 102 millones de dólares. Incluso durante la pandemia alcanzó niveles récord de comercialización.
Los problemas financieros, sin embargo, no eran nuevos: en 2019 ya había pasado por un Procedimiento Preventivo de Crisis que le permitió reestructurar parte de sus compromisos. La situación volvió a agravarse en abril de 2025 y terminó por afectar toda la estructura productiva.
En agosto de 2026 la compañía solicitó el concurso preventivo ante el Juzgado Nacional en lo Comercial Nº 17, a cargo del juez Federico Güerri. Los balances del expediente muestran la magnitud del deterioro: al 30 de junio de 2026 registraba activos por $109.234 millones frente a pasivos por $118.496 millones, es decir, un patrimonio neto negativo superior a los $9.200 millones. A eso se suman más de 2.900 cheques rechazados por encima de los $11.200 millones y una deuda bancaria cercana a los $4.745 millones.
La conducción de la empresa atribuyó el deterioro a la caída del consumo, el aumento de los costos fijos, las dificultades para obtener financiamiento y la falta de capital de trabajo para comprar leche cruda. También hubo una fuerte reducción de personal: de una plantilla que superó los 700 empleados, la compañía pasó a declarar 362 trabajadores.
Otro episodio que agravó la crisis fue la separación de Las Becerras SA, la firma agropecuaria vinculada a la familia propietaria que abastecía de materia prima a la industria. En septiembre de 2025 se concretó una división que derivó esa producción hacia otras empresas lácteas del sur santafesino. La operación generó cuestionamientos y denuncias de presunto vaciamiento. En paralelo, unos 150 tambos que habían abastecido a Verónica comenzaron a organizarse para reclamar deudas millonarias.
Qué pasará con Clason y Suardi
Mientras busca una salida para Lehmann, Verónica intenta avanzar con la venta de sus otras dos plantas. Antes de pedir el concurso, el 2 de julio, la empresa firmó boletos de compraventa por 15,5 millones de dólares para transferir Clason y Suardi. Clason quedó comprometida por 9 millones de dólares a Lacterra, y Suardi por 6,5 millones a Copalac.
Los contratos prevén pagos en tres cuotas, a los 18, 30 y 42 meses, con garantías hipotecarias, e incluyen compromisos sobre la continuidad de la actividad industrial y del personal. Las transferencias, sin embargo, todavía necesitan autorización judicial y no son operaciones cerradas. Un dato llamó la atención del sector: ambas sociedades compradoras se habían constituido apenas semanas antes de la firma de los acuerdos. La planta de Lehmann, a diferencia de las otras dos, quedó fuera de esas negociaciones.