La Virgen que un día apareció en un pacará: la historia que Jujuy venera hace siglos

En 1669, un inventario de la capilla de los Paypayas no mencionaba ninguna imagen de la Virgen. Sin embargo, siglos de tradición oral sostienen que se apareció en un árbol de pacará para proteger a los pueblos originarios. ¿Cómo llegó esa devoción a convertirse en el corazón de Jujuy?

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La Virgen que un día apareció en un pacará: la historia que Jujuy venera hace siglos
La Virgen que un día apareció en un pacará: la historia que Jujuy venera hace siglos

Cada 7 de octubre, miles de jujeños caminan hacia el Santuario de Río Blanco para reencontrarse con la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya, una figura que atraviesa la historia y la identidad de la provincia. La devoción, transmitida de generación en generación, tiene raíces que se hunden en el siglo XVII y un origen que todavía guarda misterios.

Los primeros pasos de una fe

El relato documentado arranca en 1611, cuando Luis de Quiñones asumió el gobierno de Tucumán y ordenó atender las necesidades espirituales de los pueblos originarios de la región, entre ellos los Ocloyas, Osas y Paypayas.

Alonso de Tapia, primer encomendero de los Paypayas, mandó construir una capilla para esa comunidad en el Valle de Palpalá. Allí ya trabajaba el padre Francisco de Córdoba, de la Compañía de Jesús, en tareas de evangelización. Así nació la población de San Francisco de Paypaya.

En 1659, una grave epidemia golpeó a los Paypayas, Osas y Ocloyas. Durante esos años, el vicario de Jujuy, Pedro Ortiz de Zárate, acompañó a los Paypayas y colaboró durante una década en la reconstrucción de su capilla, que había sido destruida por un incendio.

La población fue mermando con el tiempo. Hacia fines del siglo XVII, habría quedado reducida a apenas 15 integrantes. Los documentos de la época atribuyen parte de esa desaparición a los ataques de grupos tobas provenientes del Chaco.

Una historia entre documentos y tradición oral

Los registros sobre los primeros años de la imagen son escasos y no permiten establecer con certeza cuándo ni dónde apareció por primera vez la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya. Una declaración de 1669 señala que en el inventario de bienes de la capilla de los Paypayas todavía no figuraba una imagen de la Virgen.

Sin embargo, distintas tradiciones transmitidas a lo largo de los siglos cuentan que la Virgen era invocada por españoles y pueblos originarios durante los ataques de los grupos del Chaco. Según esos relatos, su aparición habría provocado el retroceso de los atacantes y protegido a quienes habitaban la región.

Uno de los relatos sostiene que la Virgen se apareció en un frondoso árbol de pacará, una historia que forma parte de la tradición oral vinculada con el origen de su culto.

El principal testimonio material de la antigüedad de esta devoción es una campana fechada en 1696, actualmente conservada en el Museo del Obispado. La inscripción dice: Soy de Nuestra Señora de Paypaya - 1696. La existencia de esta pieza permite establecer que, para fines del siglo XVII, el culto ya estaba consolidado y que probablemente llevaba varios años de desarrollo.

De la primera capilla al Santuario de Río Blanco

Con el paso del tiempo, la imagen fue trasladada a una capilla construida en Río Blanco, a orillas del río. Sobre las ruinas de antiguos templos se fueron levantando nuevos espacios destinados a su veneración.

Río Blanco se transformó así en un lugar de encuentro para los jujeños. Las peregrinaciones, que se realizan desde hace siglos, fueron creciendo con el tiempo hasta convertirse en una de las manifestaciones religiosas más importantes de la provincia.

El decreto mediante el cual el papa Juan XXIII declaró a la Virgen patrona de la Diócesis y de Jujuy también hace referencia a la antigüedad de estas peregrinaciones. Entre los antecedentes se menciona una realizada en 1898, cuando los fieles llegaron hasta Río Blanco para pedir por la paz.

Con los años se sumaron distintas peregrinaciones: la de la ciudad de San Salvador de Jujuy, la de toda la provincia, la tradicional peregrinación de la juventud, además de las de los gauchos y los ciclistas.

Un santuario que creció junto con la devoción

El espacio de Río Blanco también fue transformándose para recibir a la creciente cantidad de peregrinos. Se construyeron templetes y sectores destinados a las celebraciones multitudinarias y, en 2007, comenzó la construcción de una gran plataforma para las misas centrales. Al año siguiente se inauguró su techado.

En 2009 se inauguró el actual templo de la Virgen del Rosario. Más adelante, en 2018, se remodeló el retablo donde se encuentra la imagen, incorporando una escalera que permite a los peregrinos acercarse a ella durante sus visitas.

Hoy, el Santuario de Río Blanco recibe a miles de personas durante octubre, especialmente en las fechas centrales de las peregrinaciones y el 7 de octubre, día de la fiesta de la Virgen del Rosario.

Más allá de las distintas versiones sobre sus primeros años, la Virgen de Río Blanco y Paypaya ocupa un lugar central en la identidad religiosa de Jujuy. Para generaciones de jujeños, peregrinar hasta su santuario es una tradición que se transmite en las familias y que cada año vuelve a reunir a la comunidad alrededor de una misma figura de fe.

Virgen de Río Blanco

Virgen de Río Blanco

Virgen de Río Blanco 2024

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