La uva sanjuanina quedó vieja en el mundo y ahora van a buscar la genética que la salve
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La uva sanjuanina quedó vieja en el mundo y ahora van a buscar la genética que la salve

San Juan parecía condenada a mirar cómo Chile y Perú se quedaban con el negocio de la uva sin semilla. Diez meses de gestiones después, cinco gigantes de la genética ya aceptaron sentarse a negociar: qué variedades ofrecen y cuándo podrían llegar.

San Juan mueve fichas para recuperar terreno en el negocio de la uva de mesa. Tras diez meses de gestiones, la provincia logró sentar en una misma mesa a cinco empresas internacionales de genética dispuestas a desembarcar con variedades modernas, según se confirmó en una reunión informativa encabezada por el ministro de Producción, Trabajo e Innovación, Gustavo Fernández, y el secretario de Agricultura, Miguel Moreno, con la Cámara de Comercio Exterior y representantes de productores.

“No venimos a hacer catarsis en esta reunión, sino a tratar de encontrar oportunidades”, disparó Fernández al abrir el encuentro. Lo definió como una instancia preparatoria: el Estado, remarcaron los funcionarios, aporta “un marco de seguridad jurídica” a las empresas que quieran operar en la provincia, pero el resultado final dependerá de cuánto se involucren los propios productores.

Un dato que circuló en la presentación: pese a la caída de superficie, la Secretaría de Agricultura sostiene que San Juan sigue aportando cerca del 90% de la uva en fresco de la Argentina.

La brecha que separa a San Juan de Chile y Perú

Mientras la provincia retrocedía, Chile y Perú construyeron alianzas globales con las mismas empresas de genética que San Juan busca atraer ahora. Ese camino les permitió reestructurar su producción con variedades patentadas y sin semilla.

Moreno, a cargo de la segunda exposición, graficó la distancia: las variedades modernas rinden más de 30.000 kilos por hectárea, mientras buena parte de la superficie sanjuanina sigue plantada con Sultanina/Cereza, Cardinal, California y Flame, variedades rosadas y con semilla que ya casi no tienen demanda en el mundo.

Con ese material, la Argentina apenas alcanza el 2% del consumo mundial de uva sin semilla. El dato pesa más si se mira la evolución del mercado: ese consumo global creció de 15 a 33,7 millones de toneladas, con una tasa sostenida de entre 4,0% y 4,6% anual en los últimos veinte años, según informes de Mordor Intelligence, SkyQuest Technology, Growth Market Reports, USDA y la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV).

El funcionario insistió en que el problema no pasa por la demanda. La uva que llega al Mercado Central desde Chile o Brasil vale como mínimo el doble que la variedad local, no menos. El freno está en que las variedades argentinas no responden a lo que pide hoy el mercado, donde el consumo en formato “snack” —sin herramientas, sin desperdicio— es uno de los principales motores de crecimiento, empujado además por estudios sobre los beneficios del resveratrol que impulsaron el consumo en mercados como China.

Perú, que hace años apenas figuraba en los rankings internacionales, hoy se ubica en el podio exportador junto a Chile. Este año, además, China superó por primera vez a Perú en volumen exportado.

Diez meses de gestiones: de los talleres locales a Murcia y Madrid

El proceso arrancó con los talleres participativos del programa Viticultura 360 San Juan, donde el pedido de nuevas variedades apareció en el primer lugar entre las demandas del sector. Algunos productores lo describieron en términos tan fuertes como “la vida o la muerte” de la actividad.

En paralelo, el laboratorio de INASE trabajó junto a viveristas locales en la limpieza meristemática de plantas de variedades ya presentes en la provincia —Fiesta, Flame, Thompson y Sultanina, entre otras, con distintos problemas comerciales o productivos—, para construir un banco de plantas libres de virus.

En agosto, una delegación de productores viajó a Chile para un primer acercamiento con las empresas de genética. Según relató el secretario de Agricultura, el productor peruano Arturo Hoffman y el consultor internacional Oscar Salgado —con más de tres décadas en el negocio mundial de la uva de mesa y hoy radicado en España— les advirtieron que sería muy difícil conseguir que los recibieran.

Finalmente lograron reuniones con Valeria García, de Bloom Fresh, y con el representante de Sun World para Sudamérica. Este último les contó que días antes había hablado en California con su jefe sobre San Juan, porque en Estados Unidos ya se hablaba de la provincia por la minería. El primer indicio de que la creciente notoriedad minera sanjuanina también estaba abriendo puertas comerciales en otros sectores.

Poco después, la delegación participó del Simposio Internacional de Uva de Mesa de Murcia, que se realiza cada tres años, en simultáneo con Fruit Attraction, una de las principales ferias de fruta de Europa, en Madrid. Allí hicieron visitas a campo y constataron un detalle de manejo que los sorprendió: a diferencia del parral tradicional, donde la estructura se monta pensando en que la variedad va a durar toda la vida de la planta, en los campos modernos el armazón es independiente de la variedad. Así puede reemplazarse sin rehacer la estructura cuando una variedad deja de ser comercialmente viable.

Las cinco empresas y sus variedades

El resultado de esas misiones quedó resumido en un cuadro comparativo presentado en la reunión.

Sun World, de California, ofrece un portafolio con variedades como Autumn King, Scarlotta, Adora, Midnight Beauty, Sable y AutumnCrisp, con buena vida poscosecha y una marca de alcance global.

Bloom Fresh, con operaciones en Estados Unidos y España, aporta variedades de sabor distintivo como Cotton Candy, Sweet Globe, Sweet Celebration y Candy Dreams.

Grapa Varieties, con sede en Israel y Reino Unido y dueña de la marca ARRA, ofrece alta productividad con variedades como ARRA 15 Sweeties, Sugar Drop, ARRA 29, ARRA Passey Pop y ARRA Passion Fire.

ITUM, de la Región de Murcia, España, es un caso que el secretario destacó especialmente: se trata de un centro obtentor de variedades de capital mixto, con decenas de productores e importadores de la zona entre sus accionistas. Nació de la decisión de ese sector de desarrollar genética propia en lugar de depender de licencias externas. Sus variedades —entre ellas ITUM 1, 4, 5, 9, 12 y 15, además de Rose, Caramel y Crispy Dreams— están adaptadas al clima mediterráneo y se licencian con royalties más bajos que el resto del mercado.

Grape Evolution es la licenciataria comercial del programa de mejoramiento genético del Instituto Volcani de Israel, dirigida por el griego Dimitrios Spanos. Ofrece variedades resistentes a condiciones de estrés hídrico, como Late Pearl, Desert Pearl, Exotica Star, Light Prime y Luz de Estrella.

El cuello de botella ahora es normativo

Con las cinco empresas dispuestas a comercializar su material en la Argentina, el desafío pasó al terreno regulatorio. El Gobierno provincial trabaja junto a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, a través del INASE, en un borrador de normativa que permita fiscalizar el ingreso de material genético, en articulación con SENASA para las cuarentenas correspondientes.

El secretario de Agricultura evitó comprometer una fecha concreta, pero dijo que el objetivo es tener material disponible en el país durante 2027. En ese esquema, la Cámara de Comercio Exterior tendría un rol de “veedor”, garantizando que quienes accedan al programa tengan intención real de cuidar el material genético.

El funcionario advirtió explícitamente contra la tentación de introducir variedades por fuera del circuito formal para evitar pagar regalías, un atajo que calificó de riesgoso para todo el proceso. Según el cálculo que compartió en la reunión, el costo de licencia por hectárea de la mayoría de las empresas ronda entre 1.500 y 1.800 dólares, salvo casos como Sun World o Bloom Fresh, que cobran por kilo producido.

Con una diferencia de precio de venta de al menos el doble frente a las variedades actuales y un rendimiento mínimo esperado de 33.000 kilos por hectárea, el costo total del royalty equivaldría a apenas 1.000 kilos de producción sobre el total de la cosecha.

El 19 y 20 de noviembre

El Foro de la Fiesta Nacional del Sol incluirá, el día 19, una serie de mesas sectoriales —minería, comercio electrónico y agroindustria, entre ellas— además de rondas de negocios e inversión. Dentro de la agenda agroindustrial habrá un espacio de atención directa de las cinco empresas de genética a los asistentes y un panel conjunto moderado por Oscar Salgado.

La actividad se realizará en el auditorio del Museo de Bellas Artes, con capacidad para entre 170 y 180 personas y acreditación obligatoria, sin costo, con prioridad para los productores que integran el grupo de trabajo de uva de mesa de Viticultura 360. También expresaron interés en participar representantes de La Rioja, Mendoza y Río Negro.

Fernández cerró vinculando el nuevo interés internacional en San Juan con el crecimiento de la actividad minera: señaló que Chile y Perú, además de ser líderes mundiales en exportación de uva fresca, son también dos de los tres principales productores de cobre del mundo, y que ese paralelismo ayudó a que empresas de genética con base en España empezaran a prestar atención a la provincia.

Mencionó además que varios de los países con los que San Juan se vincula por la minería —Canadá, en particular, con arancel cero gracias a la relación generada por la inversión minera canadiense— figuran también entre los principales importadores mundiales de los cinco productos centrales de la oferta exportable provincial: vino, pasas, uva fresca, aceite de oliva y mosto.

“Esto que hemos hecho no forma parte de ninguna iluminación de ningún funcionario”, remarcó, atribuyendo el proceso a la insistencia sostenida de los propios productores y de la Cámara de Comercio Exterior.

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