La UNVM lanza su primera diplomatura para personas con discapacidad intelectual
La UNVM dio un paso histórico con una diplomatura que ya tiene 15 estudiantes. Pero el verdadero desafío recién empieza: las prácticas en espacios reales de trabajo.
La Universidad Nacional de Villa María (UNVM) puso en marcha una experiencia inédita: una Diplomatura en Formación Sociolaboral para Personas con Discapacidad Intelectual, que ya cuenta con 15 estudiantes. La propuesta, que comenzó en abril y se extenderá hasta fines de noviembre, busca abrir nuevas posibilidades de participación y autonomía en el mundo del trabajo para mayores de 18 años que hayan terminado el secundario.
La formación se dicta de manera presencial dos veces por semana en el Campus Universitario. Los estudiantes provienen en su mayoría de Villa María y también de otras localidades de la región.
“Está siendo una linda experiencia dentro de la universidad”, resumió Liliana Pagola, coordinadora del área de Accesibilidad y de esta Diplomatura. La iniciativa surgió después de más de un año de trabajo conjunto entre profesionales del área de Accesibilidad, Derechos Humanos de la Secretaría de Bienestar, el Instituto de Extensión y la Escuela de Formación Profesional OBRA.
“Es la primera experiencia dentro de la Universidad de formación para personas con discapacidad y eso ya la convierte en un éxito”, destacó Pagola.
Tres dimensiones de formación
La propuesta no está orientada a un oficio específico, sino al desarrollo de capacidades para acceder, sostener y proyectar experiencias de inclusión laboral. Para eso, se trabajan tres dimensiones: saberes sociolaborales (derechos y obligaciones como trabajadores, organización del trabajo), habilidades para la vida adulta (gestión del tiempo, uso del transporte público, administración económica personal, cuidado de la salud) y competencias relacionales (socialización, expresión emocional, resolución pacífica de conflictos y redes de apoyo).
“Los objetivos tienen que ver con diseñar una propuesta formativa específica, implementar las condiciones institucionales para que los estudiantes puedan tener una participación plena y promover formaciones para el trabajo en el ámbito de la discapacidad”, explicó Pagola.
Prácticas en espacios reales
Uno de los momentos centrales de la Diplomatura llegará a fines de septiembre, cuando comiencen las prácticas profesionales. Cada estudiante cumplirá diez días de experiencia en un espacio de trabajo, elegido según sus intereses y capacidades, en un trabajo conjunto con el equipo docente y técnico.
Entre las instituciones que participarán estará también elDiario del Centro del País, que recibirá a uno de los estudiantes desde el 22 de septiembre y hasta fines de octubre, durante dos horas semanales. La persona que realizará allí su práctica todavía no fue designada.
La incorporación de instituciones y organizaciones de la comunidad amplía el alcance de una experiencia que nació dentro de la Universidad, pero que busca proyectarse hacia afuera: que la formación pueda convertirse en oportunidades concretas de participación social y laboral.
Para fines de noviembre, los primeros 15 estudiantes habrán atravesado una experiencia que plantea una pregunta mucho más amplia: cómo generar condiciones para que las personas con discapacidad intelectual puedan ejercer efectivamente su derecho a trabajar, desarrollar su autonomía y construir sus propios proyectos de vida.