La UNQ le entregará una distinción a un equipo que identificó a cientos de desaparecidos
La Universidad Nacional de Quilmes le entregará una Mención Honorífica a un equipo que lleva décadas buscando e identificando a desaparecidos, y que también trabajó en otros países. Dos de sus referentes estarán en Ezpeleta para recibirla: la cita es en la sede de la UNQ y hay un dato que explica por qué el reconocimiento va más allá de lo académico.
La Universidad Nacional de Quilmes distinguirá al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) con una Mención Honorífica. La ceremonia será el viernes 13 de noviembre de 2026, a las 10, en la Escuela Secundaria Técnica de la UNQ, en Ezpeleta.
La decisión la tomó el Consejo Superior de la casa de estudios. El reconocimiento apunta a la labor científica del equipo y a su aporte a la democracia, a la reconstrucción de la verdad histórica, al derecho a la identidad y a los procesos de Memoria, Verdad y Justicia, tanto en el país como en el exterior.
Quiénes recibirán la distinción
Las autoridades universitarias confirmaron que asistirán Mariella Fumagalli, directora para Argentina del EAAF, y Virginia Urquizu, coordinadora de la Unidad de Casos de la institución. Ambas recibirán el galardón en nombre de todo el equipo de especialistas.
Una ciencia al servicio de la identidad
El EAAF se fundó oficialmente en 1984 y desde entonces trabaja en la aplicación de ciencias forenses a la investigación de graves violaciones a los derechos humanos. Su método combina antropología, arqueología, genética e historia para restituir identidades a personas desaparecidas durante la última dictadura cívico-militar.
Con los años, el equipo se convirtió en referencia internacional. Intervino en más de 65 países de América, África, Europa, Asia y Oceanía, convocado por familiares de víctimas, organizaciones sociales, Estados, tribunales nacionales e internacionales, comisiones de verdad y organismos humanitarios. Además de colaborar en causas judiciales, forma capacidades forenses locales.
Los casos que marcaron su trayectoria
Entre sus intervenciones más recordadas está la exhumación de 162 víctimas de la masacre de Las Dos Erres, en Guatemala. También la recuperación de 143 esqueletos en El Mozote, El Salvador, de los cuales 131 pertenecían a niños menores de doce años.
A eso se suma el desarrollo técnico del Proyecto Frontera, que logró identificar a más de 490 personas migrantes desaparecidas en el corredor de Centroamérica, México y Estados Unidos.