La ultraderecha alemana ganó con un 44% histórico y ahora busca aliados para gobernar

Un histórico 44% de los votos dejó a la ultraderecha alemana al borde de gobernar una región que fue comunista. Pero le faltan tres diputados y la llave podría estar en la izquierda prorrusa.

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La ultraderecha alemana ganó con un 44% histórico y ahora busca aliados para gobernar
La ultraderecha alemana ganó con un 44% histórico y ahora busca aliados para gobernar

La ultraderecha alemana quedó al borde de la mayoría absoluta en Sajonia-Anhalt, una antigua región comunista, tras cosechar un histórico 44% de los votos en las elecciones del domingo. El triunfo de Alternativa para Alemania (AfD) sacudió el mapa político del país y abrió un escenario inédito: por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial, una fuerza de ese signo podría llegar al gobierno de un estado federado.

Sin embargo, para lograrlo necesita sumar al menos tres diputados más. La AfD, a la que los partidos tradicionales le atribuyen tintes neonazis, inició la difícil tarea de buscar apoyos en un contexto marcado por el llamado “cortafuego democrático”, el pacto de las fuerzas establecidas para evitar su ascenso al poder.

¿Qué caminos tiene la AfD para gobernar?

El objetivo se concentra en dos estrategias bien distintas. Una apunta a convencer a legisladores díscolos de la conservadora CDU, que gobierna el país con el canciller Friedrich Merz en alianza con el socialdemócrata SPD. La CDU cosechó apenas el 17% de los votos en los comicios, contra el 9% de la SPD, una durísima derrota para los partidos tradicionales.

La otra vía, más paradójica, es sellar una alianza, al menos tácita, con la formación prorrusa de izquierda Alianza Sahra Wagenknecht (BSW). Esta agrupación populista es la única que rechaza el “cordón sanitario” que impide a la ultraderecha acceder al poder.

¿Por qué la izquierda puede allanarle el camino a la ultraderecha?

El BSW considera “antidemocrático” el pacto de aislamiento y sostiene que, en el fondo, beneficia a la extrema derecha porque la coloca en el papel de víctima. Aunque ambos partidos están en las antípodas en numerosos puntos ideológicos —sobre todo en la visión sobre los inmigrantes y la cercanía de la AfD con Donald Trump—, los une el rechazo al respaldo alemán a Ucrania y una cierta simpatía con Moscú. Incluso coinciden en la necesidad de volver a comprar petróleo y gas ruso.

La BSW, creada en 2024, podría dar un respaldo tácito a un gobierno de AfD sin integrar el ejecutivo. ¿Cómo? A través de un gabinete de expertos independientes. A cambio, se mostró dispuesta a abstenerse en una eventual tercera votación en el Parlamento regional, lo que le permitiría a la ultraderecha asegurar la elección de su líder local, Ulrich Siegmund, como primer ministro de Sajonia-Anhalt.

Pero la AfD no se conforma con eso: quiere una coalición que le garantice un gobierno fuerte y que no deba negociar cada paso en la legislatura. El propio discurso de la fuerza, que propone endurecer la política migratoria con una “remigración” de extranjeros, eliminar la obligación escolar, cuestionar el rol de la UE o modificar la enseñanza de la historia para alejar la “culpabilidad” del Tercer Reich, suma tensión al tablero.

El terremoto político no se limita a Sajonia-Anhalt. La creciente popularidad de la AfD a nivel nacional la posiciona como favorita para acceder al gobierno central en 2029, un escenario que mantiene en vilo a toda Europa mientras comienzan las extensas negociaciones.

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