Se reciben, pero el primer sueldo ya estaba en marcha. Tres historias de la ULP muestran cómo una pasantía, una app de salud y una firma propia se adelantaron al título.
Cuatro historias de la Universidad de La Punta muestran cómo las horas de cursada se convierten en el primer empleo. Pasantías en una constructora, una plataforma de salud y hasta una firma propia: los caminos que abren los estudiantes y egresados de la ULP para entrar al mercado laboral.
La Universidad de La Punta (ULP) no solo entrega títulos: en varios casos, el aula se transforma en la puerta de entrada al trabajo. Estudiantes y graduados de distintas tecnicaturas cuentan cómo proyectos, prácticas y emprendimientos les permitieron empezar a ejercer antes de terminar la carrera.
De las aulas de seguridad laboral a la obra
Javier Rosales cursa la Tecnicatura en Salud, Seguridad en el Trabajo y Medio Ambiente. Hace cuatro semanas arrancó una pasantía en la constructora SEMISA y, desde entonces, su rutina cambió: de lunes a viernes dedica cuatro horas diarias a tareas concretas en la empresa.
Entre sus responsabilidades están los controles de extintores, la supervisión del uso de elementos de protección personal y la colaboración en capacitaciones sobre trabajo en altura. Además, prepara un plan de trabajo para completar su práctica.
“Gracias a esta oportunidad pude empezar a ejercer la profesión y aplicar lo aprendido en la carrera”, contó el estudiante. La experiencia, según la propia universidad, podría transformarse en una oportunidad laboral una vez que Rosales finalice sus estudios.
Una plataforma para encontrar médicos en San Luis
En el área tecnológica, Ramón Alcaraz acaba de obtener su título de técnico universitario en Desarrollo de Software. Para cerrar sus prácticas laborales desarrolló una plataforma que brinda información en tiempo real sobre especialistas médicos de San Luis y centros de atención.
El objetivo es claro: facilitar el acceso de la comunidad a los datos sobre servicios de salud. Hoy Alcaraz sigue mejorando la herramienta mientras busca insertarse en el mercado del desarrollo de software.
Dos socios que empezaron en primer año
Franco Menichetti y Eduardo López comenzaron y terminaron juntos la Tecnicatura Universitaria en Desarrollo de Software. Como práctica profesional crearon, en equipo, un sistema para una empresa que se acercó a la Universidad con una necesidad puntual.
Pero su recorrido laboral es más largo: desde el primer año trabajan a tiempo parcial para una firma de Buenos Aires. En paralelo, avanzan con su propio emprendimiento tecnológico, Forest Dev, que ya tiene varios sistemas en funcionamiento y comercializados. Mientras tanto, completan los trámites para formalizar la empresa.
Las tres experiencias coinciden en un punto: la formación académica de la ULP se traduce en trabajo concreto. Pasantías, aplicaciones con impacto social y firmas propias son algunas de las formas en que los estudiantes convierten sus horas de cursada en el primer empleo.
