La UCR pampeana avanza hacia una alianza opositora: el plan que divide aguas
¿Es el fin de 44 años de peronismo en La Pampa o la fórmula para un nuevo fracaso? La UCR ya tiene su plan y una condición innegociable, pero las dudas sobre los candidatos locales y el factor Milei amenazan con hacer tambalear todo.
La Convención del sábado encendió la mecha: la UCR de La Pampa dio luz verde a las negociaciones con el resto de la oposición al PJ para armar la Gran Alianza Antiperonista de cara a 2027. La decisión, tomada con el espíritu del “ir por todo”, busca cortar con 44 años de hegemonía peronista, pero ya genera tironeos entre los convencidos y los que miran el horizonte con escepticismo.
El nuevo sentido común que domina al radicalismo pampeano es pragmático: sumar a todos, aunque haya que tragarse sapos. La estrategia del “todo adentro” se impuso casi sin resistencia entre los representantes del interior, que votaron a favor del frente sin dejarse frenar por diferencias ideológicas, programáticas o morales. Ni siquiera el sector Azul, que detesta al destituido intendente Juan Carlos Tierno —condenado por la Justicia—, puso reparos a avanzar con el resto de las fuerzas.
Los convencidos del “ir por todo”
El operador principal de esta jugada es el diputado “Poli” Altolaguirre, cuya prédica constante terminó por torcerle el brazo a más de uno. Con el aval de la Convención, ahora se abren las conversaciones con el PRO y La Libertad Avanza, entre otros.
Pero el entusiasmo tiene sus condiciones. La UCR cuenta con un precandidato conocido y fogueado como Martín Berhongaray, y una estructura territorial que respalda. Por eso, el partido impondrá una condición innegociable: el candidato a gobernador de la oposición será radical. Si otra fuerza pretendiera encabezar la boleta, algunos ya avisaron que no los cuenten para la campaña.
Los escépticos y sus advertencias
Sin embargo, no todos comparten el optimismo. Los fatalistas del radicalismo ven peligros en las negociaciones, en el armado y en el resultado final del frente. Compartir espacio con libertarios y con Tierno —cuyo partido tiene tres personas— puede traer desplantes, presiones y hasta traiciones de quienes manejan la política con pocos códigos. “Podemos llegar a convertirnos en un circo”, admitió un dirigente consultado.
Además, advierten que aunque se cierre una boleta provincial, el desmadre local puede ser inevitable: en los pueblos, las internas podrían estallar por diferencias personales o disputas por cargos.
Otro punto débil es la falta de candidatos competitivos a intendente en las tres principales ciudades: Santa Rosa, General Pico y Toay. En 2023, los intendentes sacaron más votos que el postulante a la gobernación, lo que demuestra la importancia de tener nombres locales fuertes. Sin ellos, el peronismo podría ganar con ventaja en esas localidades y hacer imposible el descuento a nivel provincial. Hoy, la oposición no tiene figuras de peso en ninguna de las tres.
El factor Milei
La sombra del presidente también planea sobre la alianza. Si el gobierno nacional sigue en picada, el sello de Milei podría ser un lastre para el frente opositor. Pero si el presidente logra remontar, podría sumar votos. Y hay un riesgo mayor: que LLA exija que el candidato a gobernador sea libertario, lo que partiría la oposición.
Por ahora, en la UCR manda el entusiasmo. El tiempo dirá si la realidad acompaña o si los temores de los escépticos se terminan cumpliendo.